Le hablan a Cristina de plata también en París

Política

El viaje de Cristina de Kirchner por París estaba preparado para ser una combinación de defensa de los derechos humanos, lanzamiento político y algo de turismo oficial. Pero ayer hubo un sobresalto. El gobierno francés aprovechó la visita de la primera dama para lanzar un reclamo cada vez menos diplomático. Francia, otros países de Europa y EE.UU. reclaman que la deuda de más de u$s 6.000 millones que se le debe al denominado Club de París tenga el mismo tratamiento que el acuerdo cerrado con España. Cristina no tenía respuesta y derivó cualquier avance a futuras negociaciones. Mientras tanto, la embajada argentina trabajaba a destajo ayer para lograr que el candidato oficial Nicolás Sarkozy reciba a la enviada de Kirchner. Sucede que Sarkozy será seguramente el próximo presidente de Francia. Si Cristina es elegida sucesora de su esposo, será con él con quien deberá hablar de política exterior en serio.

París (especial) -Dominique de Villepin le complicó ayer la gira parisina a Cristina Fernández de Kirchner. Si bien el primer ministro francés elogió la recuperación económica argentina y ponderó la política oficial de derechos humanos, introdujo en la reunión que mantuvo con la primera dama (así figura su cargo en el Boletín Oficial) un tema que el gobierno tarda en resolver: la deuda de aproximadamente u$s 6.000 millones que mantiene con el Club de París. El primer ministro deslizó muy diplomáticamente una queja a la que ya se habían sumado otros países que integran ese grupo de acreedores, como Alemania, Holanda, Bélgica, Italia y los Estados Unidos: no quieren un trato diferenciado entre la oferta que se negocia con el Club de París y el acuerdo ya cerrado con España la semana pasada. Según fuentes del gobierno francés, en el encuentro de ayer entre la primera dama y Villepin, éste pidió que la propuesta argentina sea de un cronograma de pagos de seis años, con una amortización creciente de capital y una tasa Libor de 1,4 punto. De acuerdo con la información con la que ya cuentan los gobiernos del Club de París, la oferta que se haría en este caso es a 10 años de plazo, sin quitas y con un interés de 6%. Con España el pasivo acordado para liquidar llega a los u$s 982,5 millones, mientras que la que se mantiene con el Club de París supera levemente los u$s 6.000 millones.

  • Sin traductor

  • El encuentro de ayer entre Cristina y Villepin duró unos 50 minutos. Para la ocasión, el premier francés abrió el Palacio Matignon, donde los primeros ministros tienen una oficina diplomática para recibir a visitantes extranjeros de cierto peso. No se necesitó traductor, ya que el local habla perfectamente español. De hecho, como sociólogo, tiene varias obras sobre política y derecho internacional redactados en español para la Universidad de Madrid. Según se supo, los inicios de la conversación de ayer se concentraron en el momento en que ambos se conocieron, en junio de 2003 en París, cuando, según la frase de Cristina, «teníamos más desocupados que votos». Villepin mostró, además, reconocimiento por la política de derechos humanos que está llevando a cabo el gobierno argentino, y en particular por el hecho de que no haya amnistía para los responsables de la represión durante la dictadura. El primer ministro comentó que en su país había interés por el caso del ex marino Alfredo Astiz, condenado en rebeldía en Francia a cadena perpetua como responsable de la desaparición de dos monjas francesas en 1977 y por el que París ha solicitado la extradición.

    Igualmente, se interesó por si Astiz, detenido y procesado en la Argentina por la desaparición de una docena de personas, tendría que purgar la eventual pena que se le impusiera en una cárcel común o en un centro militar. Sobre ese mismo asunto, consideró importante que el presidente argentino, Néstor Kirchner, se hubiera pronunciado públicamente en contra de que pueda haber privilegios en el cumplimiento de las condenas de los responsables de la represión.

  • Invitación

    En medio de la conversación, sonó el teléfono de Villepin. Era el presidente francés, Jacques Chirac, quien llamó para hablar de cuestiones internas. Sin embargo, se enteró con quién estaba dialogando y saludó a la primera dama. Esta invitó al presidente francés a que viaje a la Argentina para el 25 de mayo de 2010, cuando el país celebre el bicentenario. Obviamente se trataría de una invitación personal a Chirac, ya que éste abandonará pronto el cargo (luego de las elecciones del 22 de abril) y será reemplazado por otro presidente que sería el que debería viajar a Buenos Aires para esos festejos.

    Igualmente, se aludió en la entrevista a las celebraciones que en Francia se desarrollarán en 2010 con motivo del Año de América Latina y a los proyectos para que la Argentina tenga una importante presencia.

    Antes, Cristina de Kirchner se encontró con Ségolène Royal,-la candidata presidencial que representará a los socialistas en los comicios franceses, y que según las encuestas perdería las elecciones. Haciendo gala de cierto feminismo, la local recibió a la argentina con la frase de «es la hora de las mujeres», a lo que Cristina corrigió con un «es el siglo de las mujeres». La reunión se realizó en el tercer piso del cuartel general del Partido Socialista de París. En el mismo edificio, ayer los diarios parisinos hablaban de cierto clima de boicot que se teje en contra de la candidatura de Royal, dado que cada vez está más lejos en las encuestas de su competidor inmediato: Nicolás Sarkozy.

    La argentina no llegó con las manos vacías a la reunión. Le obsequió a la francesa un adorno de plata y rodocrosita, piedra típica de Catamarca. Ségolène Royal no se quedó atrás, y contraatacó con un «pájaro de vidrio de la suerte». En realidad, no era un regalo que Royal tuviera preparado, sino que formaba parte de la colección de adornos del escritorio de la candidata socialista. «Cuando empiece la campaña, llámame», pidió la anfitriona a la esposa de Néstor Kirchner.

    La primera dama Argentina, que va acompañada a sus encuentros oficiales por el canciller, Jorge Taiana, será recibida hoy por el ministro francés de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, antes de que ambos participen en la firma del Convenio Internacional para la Protección de Todas las Personas contra la Desaparición Forzada. Mientras tanto, siguen las gestiones para que antes del viernes, cuando termine la gira, la reciba Nicolás Sarkozy, el actual ministro del Interior de Francia y candidato a suceder a Chirac por el oficialista Unión por un Movimiento Popular. La embajada argentina en Francia que maneja el economista Eric Calcagno deberá esforzarse para que este encuentro se concrete. Sería con Sarkozy con quien Cristina en teoría debería hablar para mejorar las relaciones bilaterales si le toca ser presidenta, ya que más allá de lo bien que se lleve Cristina con Royal, seguramente el colaborador directo de Chirac, y no la socialista, será el próximo jefe de Estado del país europeo.
  • Dejá tu comentario