11 de octubre 2006 - 00:00

Liturgia peronista retiene a Kirchner

Néstor Kirchner se probó ayer por la mañana un casco junto al secretario general de Estibadores,Francisco Montiel. El Presidente firmó un decreto por el cual los ex trabajadoresportuarios podrán acceder a sus beneficios previsionales.
Néstor Kirchner se probó ayer por la mañana un casco junto al secretario general de Estibadores, Francisco Montiel. El Presidente firmó un decreto por el cual los ex trabajadores portuarios podrán acceder a sus beneficios previsionales.
Como informó ayer este diario, ya es prácticamente seguro que Néstor Kirchner saldrá de escena, en silencio y por un costado, de la excitante disputa por las elecciones de constituyentes en Misiones. El compromiso de estar en esa provincia para el 17 de octubre, como adelantó en un momento de entusiasmo en su última visita al distrito, fue borrado de su agenda. A cambio, ahora promete participar del nuevo funeral a Juan Domingo Perón, realizado por la CGT y las «62 Organizaciones». Los sindicalistas se han propuesto llevar los restos del General desde Chacarita hasta el mausoleo de San Vicente. Kirchner no había definido su participación hasta las últimas horas: acompañar a Carlos Rovira en su campaña era una buena excusa para dejar solos a los gremialistas.

Ahora hubo un enroque de pretextos. Los misioneros deberán entender: «Ningún dirigente es más que Perón», les explicó Kirchner a Hugo Curto y José María Díaz Bancalari durante el encuentro que mantuvo con ambos el jueves pasado. Díaz Bancalari citó esa sentencia el lunes por la noche, durante una extensa reunión del consejo del PJ provincial, que él encabeza. Se podría suponer que, al cabo del encuentro en la quinta, Kirchner podría viajar a Posadas para asistir a alguna concentración del oficialismo misionero: en un par de horas un avión podría acercarlo. Tampoco sería factible. La mañana del 18, Mario Ishi, el intendente de José C. Paz, lo espera para otra celebración peronista en la que le prometen al Presidente 80.000 manifestantes (casi el doble de lo que demanda el estadio de River: una exageración).

El homenaje de la quinta de San Vicente pretende llegar al corazón. No sólo porque a las 17.15 descenderá del helicóptero presidencial, en el parque de la quinta de San Vicente, la pareja de Néstor y Cristina Kirchner, obligando a una comparación con aquel otro matrimonio que vivió en ese recreo del conurbano. También porque los sindicalistas quieren componer un casi imposible retrato de familia con todos los ex presidentes de la democracia. Dan por descontado que Raúl Alfonsín y Carlos Menem concurrirán a homenajear al fundador del peronismo. Eduardo Duhalde lo hará por la mañana, en la sede de la CGT. No quiere cruzarse con los Kirchner. ¿Fernando de la Rúa? Al parecer, hasta anoche, no estaba invitado. ¿Será posible? Las tarjetas con el convite ya circulaban anoche entre la dirigencia política: llevan ilustraciones en sepia de Perón y Evita en el mismo lugar donde se enterrarán los restos del fundador.

  • Sin discurso

  • También en San Vicente se quiere llenar la quinta. Los gremialistas aseguran que habrá, por lo menos, 20.000 personas ocupando el parque y las inmediaciones. Pero Kirchner prometió no hacer uso de la palabra. En rigor, nunca le tuvo afecto a esta celebración, en la que puede encontrar el salvataje para no inmiscuirseen elecciones peligrosas como las que enfrenta el misionero Rovira. El mausoleo fue un invento de Duhalde para ponerle un límite simbólico a su disidencia a través de la figura de Perón. Caprichos de la política o de las deslealtades, los que acompañaron en aquel momento a Duhalde -con sarcasmo el santacruceño los llamó «grupo mausoleo»- hacen fila para elogiar a Kirchner. «Duhalde está lejos, pero cuando vuelva seguro que llama y viene», dijo ayer Díaz Bancalari, con absoluto desinterés por la participación de quien en su momento lo hizo diputado y ministro, y a cuya esposa acompañó hace menos de un año en los comicios por la senaduría bonaerense.

    Ante tanta simbología, ahora se deberán apurar los abogados de la CGT para conseguir lo más importante: todavía no cuentan con el cadáver de Perón, inmovilizado por una orden de «no innovar» dictada por la Justicia en la causa por filiación que inició Martha Holgado, la «hija de Perón». Esta señora consiguió que María Estela Martínez habilite la realización de una prueba de ADN para satisfacer su curiosidad y liquidar la polémica. ¿Liberará eso los restos del General? Kirchner parece darlo por seguro: ya prometió que el 17 estará en San Vicente.

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