Lo que se dijo en el Congreso
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Carlos Sarghini
Esto lo dice alguien que está en una provincia donde se produce 50% de la carne, 50% del trigo y un tercio de la leche. Lo dice alguien dolido de una provincia donde no ha visto al gobernador más que flotar sobre este conflicto, dándoles la espalda a los productores de todo el interior.
Caído este argumento, se usó el de la redistribución de la riqueza. Durante años, nosotros hemos puesto energía en la construcción de una sociedad más justa, y seríamos los primeros en reivindicar una política redistributiva.
Como impuesto, las retenciones son regresivas porque gravan por igual a los que mucho tienen y a los que poco tienen, gravan por igual a los que mucho producen y a los que poco producen, y esto no es una definición ideológica, es una definición de estricto carácter técnico. Un impuesto de estas características es regresivo.
Se podrá hacer redistributivo según sea dónde se asignen esos recursos. Si analizamos adónde van asignados los recursos que surgen de estas retenciones, claramente veremos que este argumento se derrumba rápidamente. Desde el punto de vista personal, funcional y regional.
También podemos verlo desde el punto de vista de adónde van localizados los subsidios de este gobierno, ya que más o menos la mitad de lo que producen las retenciones, aproximadamente 20.000 millones de pesos, son subsidios. Dos de cada tres pesos de esos subsidios van a un tercio de la población que más tiene. Es claro que son redistributivos, pero lo son en contra del sentido en que queremos redistribuir quienes queremos que el crecimiento sirva para construir una sociedad más justa.
LA HORA DE LA NOSTALGIA
La macrista Lidia Satragno -Pinky- aprovechó para un aporte desde la nostalgia. No fue el único; uno de sus colegas reflotó los mitológicos Elevantores, aquellos zapatos que mejoraban la estatura.
LIDIA SATRAGNO (PRO, Bs. As.): Señora presidenta:¡qué poquitos somos! Además, somos menos que al principio. Para mí es un poco sobrecogedor observar esta cantidad de bancas vacías. La bandera, aun cuando no está a media asta, así lo parece. El tablero electrónico está apagado y, como decía recién el diputado Morini, nos han cortado el video. La gente piensa en mí y se acuerda del cambio de la televisión en blanco y negro a color. Debo reconocer que ello me tiene harta. Durante las vacaciones de verano e invierno, en mi infancia y adolescencia, lo pasaba en el campo de mi abuelo, quien era un viejo enjuto, bastante mal «arreau». Debo reconocer que no tenía un carácter fácil, pero era un hombre digno y alguien a quien no se le habría podido decir que se lo iba a poner de rodillas. ¡Déjense de joder con este tire y afloje! ¡Hay un país entero en vilo, en el mejor momento de su historia, como se llenan la boca al decirlo! ¿Hasta cuándo con este tire y afloje? ¿Para qué? Parecemos aquel ejército que decía que pudiendo hacer las cosas mal para qué las iba a hacer bien. Desde que nací yo quiero a mi patria, la respeto, y no me gusta ver la bandera del recinto sin izar. Quiero verla en lo alto del mástil, pues cuando la izan siento una gran emoción, no por supuesto por el trapo que alguien debe haber cosido, sino porque representa mi identidad. ¡Yo soy argentina! ¡Esta es mi patria y quienes la habitan son su pueblo, que es lo único que me importa! (Aplausos.)
Mario Ardid (juecista, Córdoba): En este país no debe existir más quien gane o quien pierda. ¡Por Dios, que jamás eso pase!, porque si ocurriera querrá decir que uno de nuestros hermanos se tuvo que poner de rodillas frente a otro. Como ciudadanos y hermanos que somos tenemos que mirarnos a los ojos y a la misma altura, aunque nosotros, los petizos, tengamos que ponernos Elevantores.
REPARTO NO ES DADIVA
El radical Jorge Aguad, por ejemplo, aprovechó para fustigar el método del gobierno para repartir la riqueza.
JORGE AGUAD (UCR, Córdoba): Hay un criterio, equivocado a mi juicio, que permanentemente se debate en la prensa e incluso en el Congreso de la Nación: cómo y quién distribuye la riqueza en la Argentina. En el mundo en el que vivimos, en la economía de mercado capitalista, no hay muchas maneras de distribuir la riqueza. La riqueza no se distribuye en las manos de los que necesitan ni con bolsas de comida ni con subsidios cruzados al consumo: se distribuye con salario, o sea, puestos de trabajo, y para ello se requieren inversiones. Las inversiones provocan el avance de la economía, la generación de puestos de trabajo, la rentabilidad de las empresas y la ampliacióndel mercado interno. En ese circuito virtuoso, al que se ha lanzado de manera fervorosa la República Federativa del Brasil, radica la búsqueda del desarrollo de los pueblos subdesarrollados como el nuestro.
Adrián Pérez (ARI, Bs. As.): No hay ningún diputado del oficialismo en este momento en el recinto ni ningún diputado de aquellas provincias productoras, y tampoco ningún diputado que responda a esos gobernadores que están en contra de las retenciones.
EL FACTOR KIRCHNER
El macrista Federico Pinedo aprovechó para atribuirle todos los males a la presencia de Néstor Kirchner detrás del trono.
FEDERICO PINEDO (PRO, Cap. Fed.): ¿No es esto extraordinario? ¿Por qué puede pasar esto? Alguien diría que ésta es una situación propia de un manicomio: la oposición pide que el gobierno suba su imagen en las encuestas y éste prefiere bajarla; la oposición dice que el gobierno gane con los votos en el Congreso y prefiere no hacerlo.
¿Por qué puede pasar algo tan extraordinario? Porque Néstor Kirchner está haciendo política; la está haciendo con el campo y con el Congreso; quiere concentrar el poder mientras otros están discutiendo aumentar la producción, tener más productos para que bajen los precios, exportar más, incrementar la riqueza y mejorar la distribución.




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