26 de septiembre 2001 - 00:00

Londres presiente que será un blanco

Londres (Reuters) - ¿Será Londres el próximo objetivo? Esta pregunta planea sobre la ciudad que sobrevivió a los bombardeos alemanes durante la II Guerra Mundial y a la campaña de atentados del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Las ventas de máscaras de gas se han disparado, los turistas han desaparecido, los arquitectos se preguntan sobre la sensatez de construir nuevos rascacielos y algunos grandes bancos han cancelado ya sus festejos navideños. Incluso la actriz hija del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, fue sacada de un show londinense por miedo a que se convirtiera en objetivo de un atentado.

El apoyo incondicional de Gran Bretaña a la guerra contra el terrorismo lanzada por EE.UU. ha desatado inevitablemente el temor de que Londres corra la misma suerte que Nueva York o Washington.

• Sin amenazas

El jefe de la policía, John Stevens, quien considera que la capital británica se encuentra en el mayor alerta de seguridad de su historia, fue el primero en admitirlo: «Londres está en peligro porque es una de las mayores capitales financieras del mundo».

Hasta el momento no ha habido ninguna amenaza concreta, pero las autoridades no quieren correr riesgos. Si los extremistas fueron capaces de usar aviones de pasajeros como misiles pilotados, lo impensable es posible.

La pesadilla de quienes tienen que prevenir nuevos ataques es ahora la de un golpe químico o bacteriológico, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido ya a los gobiernos occidentales que estén alerta. Y la advertencia no ha caído en oídos sordos.

• Apocalipsis

«The Sunday Times» mostró gráficamente un escenario apocalíptico con tropas armadas vestidas con trajes antinucleares y antibiológicos tomando control de Londres. En caso de un ataque químico o bacteriológico, el primer ministro Tony Blair escaparía por túneles subterráneos de su residencia en Downing Street para refugiarse en un búnker del Ministerio de Defensa.

Túneles secretos debajo del metro londinense podrían albergar hasta 8.000 personas, pero ese refugio no protegería de los letales efectos de un ataque químico. Hasta 250 coches de bomberos, con efectivos entrenados para enfrentar incendios en rascacielos, podrían ser enviados a un lugar bombardeado.

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