Los enfrentamientos dejaron siete muertos en el conurbano
Al menos 2.500 personas fueron detenidas por los incidentes ocurridos en la provincia.
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En Buenos Aires, la Policía también reprimió y se registraron choques de distinta magnitud entre manifestantes y uniformados en varias localidades.
Otro detalle que aportó la jornada de ayer fue la casi nula actividad comercial: por prevención, la mayoría de los locales -grandes o chicos- no abrió sus puertas.
Ese fue quizá el elemento clave de por qué ayer no se registraron tantos saqueos como durante el miércoles.
• Sin respiro
Como una peste, prácticamente no hubo lugar del Gran Buenos Aires que no haya sido alcanzado, en mayor o menor medida, por saqueos e incidentes.
Almirante Brown, La Matanza, Merlo y Quilmes fueron -por sus terribles saldos- los lugares más golpeados: en esos municipios se registraron muertes.
Y en Hurlingham, La Plata, Mar del Plata, Lomas de Zamora, Presidente Perón y Quilmes, entre otros sitios, se produjeron choques entre manifestantes y la Policía.
El nivel de violencia, comparativamente mayor al del miércoles, fue consecuencia de la acción policial. Ayer, la Bonaerense y Gendarmería reprimieron compulsivamente.
La orden partió de La Plata desde el despacho del ministro de Seguridad, Juan José Alvarez, y por decisión expresa del gobernador Carlos Ruckauf.
Durante todo el día, el gobierno desplegó más de 25 mil efectivos en distintas zonas calientes del Gran Buenos Aires y el interior provincial.
Hasta media tarde de ayer, la Bonaerense había detenido a 2.500 personas y los incidentes dejaron más de 100 personas con heridas de distinta gravedad.
• Homogéneo
El mapa virtual del caos es homogéneo: en el Gran Buenos Aires, salvo zonas aisladas como San Vicente o Marcos Paz, todos los municipios fueron alcanzados por la crisis social.
En el sur del conurbano, la mayor tensión se en Lomas de Zamora, Quilmes y Almirante Brown, y con menor impacto en Lanús, Berazategui y Florencio Varela.
La populosa zona de La Matanza, con epicentro en Laferrere, fue el punto más castigado del Oeste, junto a Merlo, Hurlingham y Tres de Febrero.
Y hacia el Norte, lo más grave fue en San Isidro y Tigre, pero persistió la tensión en San Miguel y Moreno, donde se gestaron los estallidos más cruentos del miércoles.
En la crisis global, los intendentes aumentaron la ayuda social: algunos, como Alejandro Granados, de Ezeiza, repartieron durante horas alimentos para evitar saqueos.
También se actuó en ese sentido en Lanús, Merlo, Avellaneda e Ituzaingó, entre otras zonas. En rigor, la mayoría lo hizo aunque en muchos casos no fue suficiente para apagar el incendio.
Operó también en el reparto de alimentos el comité de crisis que, armado por Ruckauf, comandó el ministro de Trabajo provincial, Aníbal Fernández.
Fuera de los límites del conurbano, el caos estalló con furia en Campana, al norte de la provincia, donde miles de personas arrasaron con un sinnúmero de comercios, desbordando a la Policía (ver aparte).
También en Mercedes -centenares de personas saquearon un local de Disco- y Luján -hubo varios ataques a comercios- tuvo que actuar la Policía.
En tanto, en Mar del Plata y La Plata, columnas de estudiantes, estatales y desocupados marcharon por las calles y fueron reprimidas por la Policía.




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