16 de junio 2005 - 00:00

Los K, operativo clamor; los D, campaña brasileña

Chiche Duhalde y Cristina Kirchner
Chiche Duhalde y Cristina Kirchner
Hasta el 30 de junio, el duelo entre Néstor Kirchner-y Eduardo Duhalde se tramitará con el lenguaje cifrado de la ingeniería electoral bonaerense. Es decir: la pelea estará circunscripta a las internas por las concejalías de los municipios y las listas de diputados y senadores de la Legislatura de esa provincia para las internas del 31 de julio, convocadas por Felipe Solá para todos los partidos del distrito. ¿Por qué el 30 de junio es una fecha clave para este capítulo de la contienda? Porque ese día vence el plazo para la presentación de listas provinciales.

Cada bando, mientras tanto, presiona sobre el flanco más débil del adversario:

• La realización de la interna provincial es ya de por sí una complicación para el kirchnerismo, sobre todo para Felipe Solá. Los intendentes que han reclutado en ese sector participarán de la interna. Convalidarán, entonces, la pretensión de Duhalde de que se realice esa batalla. El ex presidente cree que, sólo venciendo en su territorio, puede pactar con Kirchner la formación de la lista de senador y diputados nacionales. Lo habrá hecho desde su condición de jefe del distrito.

Por eso no quiere hablar de acuerdo alguno por la lista de senadores y diputados nacionales. Al contrario: se encierra a cada rato con los brasileños Duda Mendonça y Joao Santana, encargados del marketing electoral de la candidata a senadora Chiche Duhalde. Que Duhalde haya abierto la alcancía para contratar a estos brasileños, que son carísimos, es la señal más expresiva de que entre él y Kirchner puede haber guerra total.

• Kirchner tampoco quiere entregarse en un acuerdo todavía. Al contrario: le dio la orden a sus intendentes, reunidos anoche con el ministro del Interior, Aníbal Fernández, para que comiencen el « operativo clamor» a favor de la candidatura de su propia esposa, Cristina (ver nota aparte). Anoche, en esa reunión, se comenzaba a bosquejar el texto de una solicitada para comenzar esa operación.

•Costado técnico

Este es el costado político de la estrategia del duhaldismo. El costado técnico agrega un problema: si esos intendentes kirchneristas quieren llevar a los concejales que obtengan en la interna del 31 de julio en la misma lista de Cristina Kirchner (si es que la primera dama se postula como senadora) deberán conseguir que esta candidata concurra a los comicios como candidata del PJ. O que haya un frente con el PJ, dominado por Duhalde. Hay sólo dos modos de conseguir esto. Uno es el acuerdo entre Kirchner y Duhalde, para el que muchos de estos alcaldes presionan. El otro, la captura del PJ por medio de un nuevo congreso que le ofrezca el sello de ese partido a la Casa Rosada. Es lo que pretenden hacer Kirchner y Solá y por eso intentan la reunión de un congreso del PJ bonaerense para el 28 de junio. En ese congreso, calculan, podrían capturar para su sector la sigla partidaria o la facultad para formar un frente entre el peronismo y el Frente para la Victoria.

• El juez federal electoral Manuel Blanco podría convertirse en el Tupac-Amaru de esta interna, descuartizado por las presiones que le llegan desde Olivos, La Plata y Lomas de Zamora. La legalidad de un nuevo congreso del PJ, que él debería dictaminar, es el motivo de tanta tensión. El último que se realizó dejó en manos de la conducción partidaria la capacidad para formar frentes, es decir, para colgar de una lista presidida por Cristina las listas de concejales justicialistas que surjan de la interna provincial. Los abogados que rodean a Duhalde aducen que no será tan sencillo para Kirchner y Solá autoconvocar a otro congreso. Además de reunir más de 500 congresales, deberían conseguir que el juez Blanco lo convalide. Una autoconvocatoria sólo puede realizarse cuando, después de solicitada la reunión del congreso a las autoridades del partido, queda demostrado que esas autoridades se resistieron sistemáticamente a conceder la reunión. ¿Alcanzan los tiempos de la interna para ello? Anoche los duhaldistas se empeñaban en negarlo.

• Para el ejército de punteros y dirigentes que reunieron Kirchner y Solá no es un problema menor. Salvo los intendentes con control absoluto de sus distritos, la mayoría de esos leales a la Casa Rosada se siente perjudicada por la gran ventaja que se le ofrece al duhaldismo al poder armar las listas del PJ, sobre todo las de la Legislatura bonaerense. Ven con envidia cómo el caudillo de Lomas reparte posiciones y premia a aliados como Aldo Rico mientras ellos deberán competir con una sigla casi desconocida, como la de Frente para la Victoria, más por fidelidad a Solá que a Kirchner. Esos desplazados, especialmente los que quieren renovar sus bancas provinciales, se verían también beneficiados por un acuerdo.

• Aún en medio de esta polémica por el control del PJ bonaerense, hay otros factores que podrían acelerar el tramo nacional del entendimiento. Uno, si se quiere elemental, es que Kirchner y Duhalde estarán juntos en Asunción durante el próximo fin de semana, con motivo de la reunión de presidentes del Mercosur. ¿Usarán esa excusa para mantener la charla que hace tiempo esperan muchos de sus seguidores? Kirchner podría precipitar una conversación y un acuerdo que salve el lanzamiento de su esposa y, con él, la idea de un plebiscito acerca de su apellido. Para hacerlo debería convalidar que Duhalde se quede con el control de las candidaturas provincialesdel partido. Esto sería llevara un grado cero la intensidad de su compromiso con Solá. Algunos creen ver esa posibilidad detrás de las palabras que escucharon los principalesintendentes de su grupo-(Balestrini, Pereyra, Descalzo, Alak): «Quiero que me armen el kirchnerismo en la provincia. Kunkel no lo hizo y Felipe es sólo un aliado».

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