Néstor Kirchner pidió a sus edecanes políticos que le organicen una reunión con la cúpula de la Iglesia para mostrar ante la sociedad que no está enfrentado con la jerarquía eclesiástica, después de los cruces entre el Presidente y el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer. El encuentro, aseguran, se concretará esta semana al haberse verificado el pedido del gobierno.
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El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, confió ante la consulta que «es muy probable que en los próximos días» se desarrolle esa reunión entre el gobierno y la Iglesia. Oliveri lo condicionó a la decisión que adopten los obispos, ya que el gobierno es el que la promueve, «pero eso lo resolverá la mesa ejecutiva del Episcopado», que integran los arzobispos de Rosario, Eduardo Mirás; de Corrientes, Domingo Castagna; y de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, además de monseñor Sergi o-Fenoy.
Ya se produjeron durante el fin de semana algunos contactos; el propio cardenal Jorge Bergoglio pidió unos días para hacer algunas consultas y responder. Visitantes frecuentes a la Casa de Gobierno, como monseñor Osvaldo Musto, y obispos tan lejanos en su pensamiento como Enrique Olmedo (Humahuaca), Antonio Baseotto (castrense) o Juan Carlos Maccarone (Santa Fe), también han hecho escuchar sus voces críticas respecto del gobierno y el conflicto social.
• Respuesta
Mientras tanto, Aguer respondió por un canal de TV privado el sábado a Kirchner, afirmando que «el sábado pasado, apoyándome en un pasaje de la Encíclica 'Centesimus Annus' de Juan Pablo II, hablé sobre el conflicto social». Y agregó: «Apliqué esa realidad a la situación argentina y exhorté a la cautela, a la moderación, a la prudencia, a la concordia». Esa advertencia la vio confirmada el Presidente el viernes en Tucumán, cuando sectores opositores al gobierno se enfrentaron en una batalla campal con quienes dicen ser sus aliados. Eso lo obligó a suspender el acto público previsto por el 9 de Julio.
Aseguró Aguer que no siente-«vergüenza» por el «gesto de caridad» -así lo llamó- que tuvo con el banquero Francisco Trusso, a quien ayudó con una fianza para lograr su libertad.«No me avergüenzo del aval que ofrecí el año pasado para que pudiera hacerse efectiva la excarcelación del señor Francisco Trusso», afirmó, considerando que esa presentación ante la justicia no implicó «el desembolso ni de un centavo como se ha dicho maliciosamente».
En declaraciones en su programa semanal «Claves para un mundo mejor», Aguer dijo que el aval fue por pedido de la familia de Trusso y que él respondió «con un gesto de caridad» del cual no considera que haya «menoscabado mi autoridad moral». Kirchner acusó a Aguer de conocer a los pobres «por verlos en televisión», definiéndolo como «fiador de algún interesante financista de esta Argentina que estuvo preso» -en alusión a Trusso-. Aguer respondió: «No veo a los pobres por televisión. Conozco la pobreza desde mi infancia y no me he enriquecido al acceder al Episcopado». Y señaló: «Hablo con todo el mundo, con los pobres y con los menos pobres y no digo con los ricos porque en mi zona prácticamente no hay, y si los hay no salen a mi encuentro».
Sostuvo que los conceptos vertidos por Kirchner le parecieron «un ataque personal que parecía un intento de descalificación» y señaló que lo que ocasionó la respuesta de parte del Presidente «fue un comentario sobre la realidad nacional compartido con muchos otros obispos».
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