Los obispos se suman al debate en el Congreso por el Código Civil

Política

La Iglesia católica participará de la audiencia pública convocada para este jueves por la comisión bicameral para la reforma y actualización de los Códigos Civil y Comercial en el Congreso.

En el marco de la comisión permanente del Episcopado, que delibera desde el martes en su sede porteña, el presidente del cuerpo, monseñor José María Arancedo, se inscribió como participante de la audiencia convocada para este jueves desde las 14 en el Salón Azul del Senado, y finalmente fue citado a las 17.30 para participar en dicha comisión.

Así lo informaron voceros de la oficina de prensa de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), que precisaron que la reforma del Código es analizada "con preocupación" por los obispos.

"Vemos que en la reforma, los derechos de los adultos están por encima de los derechos de los chicos", sostuvo ayer en declaraciones a la prensa el director de la oficina de prensa de la CEA, Jorge Oesterheld.

El sacerdote transmitió asimismo la preocupación de los obispos por algunos puntos de la iniciativa, sobre todo los referidos a "la protección de la familia y de la vida por nacer, así como a los chicos".

En el pasado mes de abril, la Iglesia ya había lanzado una crítica al proyecto de reforma, al considerar que "no caben urgencias en temas de tanta trascendencia" y tampoco cuando "comprometen el ordenamiento jurídico de la sociedad".

En ese momento, cuestionó varios aspectos del anteproyecto, al señalar que la permisividad de los criterios sobre la fecundación asistida que se proponen "conculca la identidad de los niños", y que propuestas como la legalización de la donación de gametos post mortem y el alquiler de vientres crea "deliberadamente hijos huérfanos" y "degrada a la mujer gestante".

También se criticó que "no quede claro el status o situación jurídica" de los embriones no implantados en el seno materno "abriendo la posibilidad de atentados contra la vida de seres humanos e indefensos" y objetó "la casi absoluta equiparación" de la "unión convivencial" con el matrimonio y que no se alienten "proyectos de vida más estables".

En un documento difundido al cierre de la reunión de la Comisión Permanente de la CEA, los obispos manifestaron su "preocupación" por la reforma del Código Civil, pidieron "ser escuchados" y reclamaron a los legisladores nacionales que voten con "la voz de su conciencia" y no por "pertenencias partidarias".

"Hacemos un particular llamado a los legisladores para que asuman en plenitud sus responsabilidades, estudien a fondo las reformas propuestas, sean fieles a la herencia y a las tradiciones patrias y estén abiertos a escuchar todas las voces que tienen algo que decir al respecto. Y finalmente, que no dejen de escuchar a la voz de su conciencia, evitando que las legítimas pertenencias partidarias los lleven a votar en contra o al margen de aquella", señalaron los prelados.

Los obispos advirtieron que la sanción de un nuevo Código Civil y Comercial "es seguramente la reforma legislativa más importante de las últimas décadas", por lo que solicitaron que a la discusión en el Congreso "se le otorgue todo el tiempo que sea necesario" y se realicen "audiencias públicas en cada provincia".

"Si se aprueba sin modificaciones este proyecto, algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados personas.

La maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con la denominada voluntad procreacional; se legitimará, por un lado, la promoción del alquiler de vientres que cosifica a la mujer y por otro, el congelar embriones humanos por tiempo indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de investigación", apuntó.

Se advirtió además que con este proyecto "se discriminará, en su derecho a la identidad, a quienes sean concebidos por fecundación artificial, porque no podrán conocer quién es su madre o su padre biológico", mientras que los cónyuges que se unan en matrimonio, "no tendrán obligación jurídica de fidelidad ni tampoco de convivir bajo un mismo techo", por lo que "los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados".

"Queremos una sociedad en la cual se fomenten los vínculos estables y se dé prioridad a la protección de los niños y de los más indefensos. Los deseos de los adultos, aunque parezcan legítimos, no pueden imponerse a los derechos esenciales de los niños. Es necesario que reconozcamos y demos protección jurídica a toda vida humana desde la concepción, y que recordemos que no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable", advirtieron los obispos.

La reforma, presentada por la presidente Cristina de Kirchner y el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, contempla la posibilidad de que una mujer acuda a un procedimiento de fertilización asistida, así como el alquiler de vientre para aquellas mujeres que no puedan concebir.

También apunta a que se realicen distinciones de sexo a los efectos de definir quienes pueden unirse en matrimonio y se busca simplificar los trámites de divorcio, al punto de que bastará la voluntad de uno solo de los cónyuges, sin necesidad de que exista acuerdo para concretar la separación.

Los obispos manifestaron entonces su "preocupación" por el modelo de familia proyectado, que "expresa una tendencia individualista y se opone a los criterios evangélicos y también a valores sociales fundamentales", como "la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños".
Citaron, además, al Papa Benedicto XVI para subrayar la importancia de la fe religiosa en el debate político para "ayudar a la razón para que descubra con claridad esos principios morales y los aplique rectamente", por lo que destacaron que los católicos tienen "no sólo el derecho, como todo ciudadano, sino también la obligación de hacer su aporte al debate público".

"Queremos proponer y ser escuchados", apuntaron los prelados, tras advertir que las reformas propuestas, junto con otras ya producidas o en curso de tratamiento legislativo, "interpelan fuertemente a la Iglesia".

Dejá tu comentario