23 de mayo 2002 - 00:00

"¿Los radicales creen que a mí me gusta lo que hago?"

Eduardo Duhalde ayer, junto a Alfredo Atanasof, Carlos Ruckauf y Horacio Jaunarena, al encabezar la reunión de gabinete a su regreso de la gira que realizó por España e Italia.
Eduardo Duhalde ayer, junto a Alfredo Atanasof, Carlos Ruckauf y Horacio Jaunarena, al encabezar la reunión de gabinete a su regreso de la gira que realizó por España e Italia.
Eduardo Duhalde se echó atrás en la silla, puso la mano en el bolsillo al bonaerense modo, y frunció el belfo: «¿Qué se creen los radicales? ¿Qué a mí me gusta lo que estoy haciendo? Saben que no, pero dijimos que íbamos a tirar todos juntos para el mismo lado. Si insisten en no darnos los 2/3 para el proyecto de 'subversión económica' voy a hablar con los líderes parlamentarios para preguntarles qué quieren, porque si no esto se torna muy difícil».

Bastó con estos dichos para que el resto de la jornada el gobierno lanzase una formidable andanada de versiones sobre la amenaza de renuncia del Presidente a su cargo si los radicales no le daban esos votos para acelerar la aprobación de esta ley que reclama como precondición de cualquier acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

No fue la única definición en el primer encuentro con sus ministros ayer, después de bajar del avión que lo trajo de un trajinado viaje por España e Italia. También a regañadientes, ilustró a los ministros con otro dictamen: «Ganó Blejer, le voy a decir que sí esta tarde, cuando lo vea a las 4, a todo lo que me pida. ¿«Corralito»? Que se haga lo que diga él; entre los que dicen que si se abre se reactiva o se va todo al dólar, apoyo esto último». Con esto adelantó el final del entuerto entre su gobierno y el jefe del Banco Central.

Al final de la tarde, los radicales le terminaron negando los 2/3 de los votos para acelerar y votar ayer la aprobación de la nueva norma y Blejer seguía al frente del Central.

El impulso de la llegada animó una larga reunión con los ministros que el Presidente extendió hasta el mediodía, cuando sirvió una minuta de pizza y gaseosas, que arrancó con un relato de lo que todos sabían. Que todos sus anfitriones en España e Italia le habían condicionado cualquier arreglo a un acuerdo con el FMI.

•Mensaje

A esa hora, además, el Presidente conocía el resultado de las conversaciones del martes entre Roberto Lavagna y la cúpula del FMI. El ministro de Economía había salido con un mensaje claro, que la pelota está del lado argentino. Lavagna pidió más tiempo para el acuerdo y, según le contó al Presidente, le respondieron: «Nunca el acuerdo tuvo un condicionamiento de tiempo, el tiempo lo manejan ustedes, y creemos que el tiempo los apura a ustedes allá».

Tras el respaldo de
Blejer, el Presidente reiteró la opción de su gobierno por el acuerdo con el organismo financiero. Contó detalles del lenguaje con que le habían pedido el acuerdo con el FMI y le pasó la palabra a Carlos Ruckauf para que completase el cuento. «Acá no se entiende algo importante -dijo el canciller-, que sin el acuerdo con el FMI no sólo no tendremos crédito. Tampoco vamos a poder venderle nada a nadie. Sin acuerdo tampoco hay comercio internacional.»

Intentó inyectar optimismo a la mesa con una profecía: «Si tenemos las leyes esta semana o la que viene, el lunes firman dos o tres provincias grandes el acuerdo y no se va Blejer en diez días podemos estar firmando con el Fondo».

El delegado de los diputados,
Humberto Roggero (jefe de bloque), expuso la imposibilidad de lograr el acuerdo con los radicales para poder ayer votar el proyecto de «subversión económica». Relató la fragilidad irrecuperable ya de la amistad con los radicales. «No son más amigos.» Duhalde dijo que Leopoldo Moreau, a quien llevó en el viaje a Europa, le había dicho otra cosa. Roggero retrucó que los radicales miran hacia otro lado, que en Diputados ya hay un subloque de cerca de 40 legisladores radicales que rechaza la amistad con el gobierno de Duhalde.

Ante los ministros, pero más ampliamente en un café que tomaron los legisladores peronistas (
Juan Carlos Maqueda, Eduardo Camaño, José Luis Gioja) con el Presidente, Roggero identificó a los agentes de esa escisión: dentro de la cámara Melchor Posse, desde afuera, el ex diputado Rafael Pascual.

En ese aparte,
Duhalde usó un lenguaje más duro hacia sus socios infieles: «Estos radicales son unos hijos de puta. Sus gobernadores firmaron los 14 puntos y ahora se hacen los boludos. Ya se lo dije a Alfonsín esta mañana -reveló haber hablado por teléfono unos minutos antes-y me dijo que iba a hablar con sus diputados para que voten 'subversión económica'».

Volvamos al gabinete:
«Esa gente -insistió Roggero-se ha endurecido mucho, están contra Alfonsín y Moreau y la alianza con nosotros, son rupturistas. Además, ahí juega también Carlos Maestro, que fue en diciembre quien le pidió la renuncia a De la Rúa».

Los ministros se estremecen en sus sillas y
Duhalde sanciona: «Claro, gente que estuvo con De la Rúa. Por eso tengo que hablar con los líderes radicales, y les voy a preguntar, además, de quién es la culpa de los males que estamos viviendo. ¿O nosotros no heredamos este desastre?», se lamentó desde la cabecera de la mesa.

Jorge Matzkin
intentó refrescar el ánimo de todos y confirmó que el lunes -como adelantó este diario-todos los gobernadores peronistas van a estar en La Pampa con el Presidente para terminar de firmar los acuerdos bilaterales que reclama el FMI. «Si logramos eso y 'subversión económica' sale esta semana, y además Blejer se queda, el clima va a mejorar mucho», se ilusionó el ministro del Interior, que negoció con el gobernador de su provincia durante una semana esa cumbre en Santa Rosa.

•Plata

Para cumplir, le pasó el resultado de la ronda telefónica con los gobernadores que estarán el lunes en La Pampa: «Plata, quieren la plata, en el último acuerdo les dijimos que les íbamos a pagar el piso de marzo y no les mandamos nada; además, se quejan de que no les hemos renegociado la deuda con los organismos internacionales y les siguen sacando por goteo y en dólares verdes la deuda con el Banco Mundial y el BID», dijo Matzkin.

El ministro trasladó también la queja de los mandatarios sobre la falta de fondos para los pagos de mayo; con los feriados bancarios de abril la caja se les desfondó y se ha demorado el reparto de la ley del cheque, que ahora se coparticipa y es lo único que se cobra.

El presidente anunció que Lavagna venía con una señal positiva: «El Fondo admite alguna flexibilidad en el porcentaje de baja del déficit, han entendido las necesidades de las provincias y con eso Buenos Aires puede firmar ya mismo».

Duhalde
anotaba y dejó la birome para decir: «En La Pampa vamos a hablar de esto y de todo. De los 14 puntos, que los firmamos todos pero hay que cumplirlos; de las leyes, si no han salido para el lunes». Amplió por eso la invitación a los jefes legislativos para estar presentes en el taller de terapia colectiva que quiere el Presidente el lunes en La Pampa. «Ahí vamos a decidir para dónde quieren todos que vayamos.»

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