En una verdadera fortaleza se desarrollará el juicio por el atentado a la AMIA. Más de 200 policías federales custodiarán el edificio de Comodoro Py 2002, severos controles de ingreso y egreso, detectores de explosivos y una sala protegida por vidrios blindados son algunas de los dispositivos previstos para el lunes.
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Las previsiones de seguridad fueron decididas antes del atentado ocurrido el martes 11 en los Estados Unidos, pero en las últimas días se decidió reforzarlas como medida de prevención.
El juicio se realizará en un espacio ubicado en el subsuelo del edificio de Tribunales de Retiro, que años atrás supo ser un micro-cine de la Dirección Nacional de Vialidad y que se encontraba abandonado. El acondicionamiento del lugar demandó una inversión de $ 589.000, y se debió a la gran cantidad de acusados, testigos y abogados que asistirán el juicio.
La sala, de unos 240 metros cuadrados, tiene capacidad para albergar a unas 200 personas. Está dividida en tres sectores, uno para los jueces y acusados, otro para los periodistas y un tercero para el público, separados por vidrios a prueba de balas formados por dos capas de cuatro milímetros de espesor.
En el recinto estará instalada una cámara que proyectará el desarrollo del juicio en dos pantallas planas, una colocada de frente ha cia los secretarios, abogados y fiscales, y otra, más grande, dirigida hacia el público y a la prensa. También se podrá transmitir videos o archivos que estén integrados al programa de una computadora. Esa será la única filmación que quedará del juicio, porque el Tribunal decidió no televisar ni transmitir por radio las audiencias («para preservar la espontaneidad de los testigos») pese a que fue pedido por familiares de las víctimas y por los abogados de algunos de los acusados.
Como novedad, se implementó un sistema que permite al juez que preside el juicio controlar desde el estrado el tiempo que lleva un imputado o un testigo hablando.
En cuanto a los mecanismos de seguridad, éstos serán más que rigurosos: Incluirá la instalación de 200 metros de vallado interno y externo, doble control con detectores de metales, requisas manuales de personas y de bolsos. * Se restringirá la circulación de personas en las cercanías a la sala, que tendrá fuerte vigilancia policial. Estos se encargarán de verificar la validez de las credenciales de las personas que asisten a la audiencia oral y pública. * Las medidas de seguridad alcanzarán también a los jueces Gerardo Larrambebere, Miguel Pons y Guillermo Gordo, miembros del Tribunal Oral Federal N° 3. Los magistrados, serán acompañados diariamente por policías desde su domicilio particular hasta los tribunales federales y, en forma inversa, ocurrirá lo mismo cuando termine cada audiencia.
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