Era claro que no iba a haber negociación conjunta de los dos países. Ante la inminencia de un default argentino, Lula ayer esquivó referirse a las negociaciones con el FMI. Previsor, ya había cancelado la semana última el encuentro con Kirchner que en teoría debería efectuarse mañana. El límite lo fijó el canciller Celso Amorim: "Estamos con ustedes, somos solidarios, pero en la diversidad". Se despegó: envió el mensaje a mercados de que Brasil no es la Argentina.
Según Amorim, «toda la negociación entre el país vecino y el FMI es acompañada de cerca por las autoridades brasileñas, para evitar nuevos malentendidos y garantizar el diálogo entre los dos países en su relación con el FMI». El ministro descartó por eso que puedan renovarse las versiones de un descontento del gobierno argentino por una supuesta falta de apoyo del Brasil, como sucedió cuando el año pasado la Argentina debatía su nuevo acuerdo con el Fondo.
En tanto, Marco Aurelio Garcia, asesor de Lula en política exterior, afirmó que Brasil «no pretende interferir» si la Argentina no le paga al Fondo. «Específicamente en las negociaciones bilaterales entre la Argentina y el Fondo el gobierno brasileño no pretende interferir», dijo el influyente Garcia.
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