Gambito de Macri (o la estrategia para evitar indagatoria en Dolores)

Política

Juez rechazó recusación y lo volvió a citar como imputado para el 28-O. Expresidente apuesta fichas a acelerar llegada a Casación y a emular pase a Retiro. Acción pasa a la Cámara Mar del Plata. La jugada PRO en el Consejo de la Magistratura.

Las fichas comenzaron a desplegarse en el tablero. Pero la estrategia está dos o tres movimientos delante de lo que apareció en la superficie. El verdadero objetivo de Mauricio Macri en la causa en la que está citado a indagatoria por espionaje a los familiares del ARA San Juan es llegar lo más pronto posible a la Cámara de Casación, única capaz de llevarse el expediente (y la indagatoria) lejos de Dolores y rumbo a Comodoro Py. El expresidente y sus asesores –que por distintas vías son Pablo Lanusse (en lo formal), Germán Garavano y su eterno abogado Alejandro Pérez Chada (el estratega)- es que esa jurisdicción está “imantada”. Desde allí surgió el cisne negro de “D´Alessio”. Como era obvio, el juez Martín Bava recibió el escrito de la defensa, en pocas horas rechazó la recusación que le plantearon, elevó a la Cámara Federal de Mar del Plata las actuaciones y le fijó una nueva fecha para el 28 de octubre “bajo apercibimiento de ley”. Fue una señal de prudencia pero también de firmeza ante el desafío que planteó el expresidente. En ese lapso, la acción deberá pasar al tribunal superior para sostener a Bava al frente de la causa. Macri tensa para ganar tiempo y cerrar la ventana de un eventual procesamiento, antes de las elecciones.

El kirchnerismo se engolosinó con la chance de que Macri pudiera ser declarado rebelde ayer, y que el faltazo implicara un cambio en su estatus procesal o desatara alguna medida coercitiva del subrogante Bava. Pura ansiedad. Por el contrario, el juez le recordó a Macri que pese a que vía Twitter había remarcado la “incompetencia” del magistrado, su pedido de apartamiento representaba justamente un intento por cambiar al “juez natural” que tenía la causa. Dato: Lanusse mencionó al pasar la supuesta incompetencia pero la vinculó sólo a lo resuelto en la causa de las bases AMBA de la AFI, donde fue el camarista Martín Irurzun el que ayudó –a sola firma- ante un planteo de Gustavo Arribas, para llevarse la causa de Dolores a Retiro. Hubo detalles que fueron para Twitter, nada más. Sin embargo, el abogado de Macri sembró el sendero de recurrir a Casación y eventualmente a la Corte, frente a un rechazo como el que se hubo unas horas más tarde, el eje de la estrategia.

Lo que más irritó de Bava fue que en el procesamiento al extitular de la AFI donde plasmó el llamado a Macri merodeara el contexto del hundimiento del ARA San Juan y también las licitaciones para su búsqueda que quedaron sumidas en la sospecha de irregularidades. ¿Podría el juez adentrarse luego en otros capítulos del escándalo? Ese fue el principal temor. “Se han ventilado maniobras que ponen en juego importantes valores democráticos”, escribió el juez en su rechazo.

Y es que con toda maldad, Bava puso como ejemplo, para no correrse y lo estricto que debe ser el procedimiento para apartarse, lo resuelto por la propia Casación –que fue informado por Ámbito- respecto a la excusación de Gustavo Hornos en la causa por asociación ilícita donde Macri también está involucrado. Sus colegas rechazaron los argumentos de excusación que alegaba decoro y delicadeza para no mencionar las visitas a Olivos y a la Casa Rosada que lo sumieron en un escándalo institucional. Bava lo retoma como contraejemplo. “Esto que el aquí imputado llama prejuzgamiento no fue más que la evaluación y sopesamiento de los elementos de prueba obrantes”, se burló el juez de Lanusse. Y para mayor sarcasmo le dijo que con la argumentación que relataba la defensa terminaba por homologar la situación de su defendido a lo contenido en el procesamiento de Arribas. Un espejo que adelanta.

La estrategia de Macri es acomodar el tablero, pero precisa tiempo. Lanusse aseguró anoche que se iba a presentar el 28 de octubre pero evitó precisiones. El peor escenario sería que la Cámara lo ratifique a Bava en corto plazo, pero a su vez eso le daría la chance de ir a Casación y además nulificar la indagatoria.

Más allá de los “carpetazos” previos que no conmovieron al juez, existieron movimientos desconocidos lejos de Dolores. Puntualmente en el Consejo de la Magistratura. Bastante antes del llamado a indagatoria del 1 de octubre, la causa se mudó de Mar del Plata a Dolores por orden de la Cámara marplatense a fines de marzo de este año, a manos de Bava. Pero en el Consejo estaba radicada una denuncia contra los integrantes del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata Roberto Falcone, Mario Portela y el propio Bava por un fallo en una causa por delitos de lesa humanidad. Es a raíz del reemplazo que hizo como cuarto juez de otro magistrado que al momento de la finalización se acogió a la jubilación. Los denunciantes dijeron que Bava no había participado de las audiencias, le apuntaron por falsedad ideológica y sostuvieron que era imposible que pudiera acceder revisar el contenido de las audiencias por su volumen. En mayo, el consejero Alberto Lugones pidió que se libre un oficio para saber si habían sido querellados los jueces. Nada más. Pero el 18 de junio, el consejero PRO Pablo Tonelli –otra de las espadas jurídicas del expresidente- movió el expediente disciplinario y pidió que se certifique ante el TOF para que remita “actas y filmaciones” de ese juicio en el que participó Bava. La jugada en el órgano de selección y remoción de jueces pasó desapercibida en aquel momento hoy puede ser leída como un juego de pinzas en etapa preparatoria. Explican la furia que se desató en las filas del expresidente cuando Bava activó los procesamientos y la indagatoria.

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