Néstor Kirchner puede viajar a la Cuba de Fidel Castro, podrá abrazarse con Evo Morales el marxista boliviano, podrá palmear el travestismo de Hugo Chávez de Venezuela pero difícilmente alguno de ellos lo vaya ya a considerar par. Cristina Kirchner fotografiándose con todo el máximo establishment norteamericano y hasta habiendo sido lisonjeada por el propio presidente George Bush innegablemente reubicó a la Argentina lejos del castrismo y los ultras con lo cual en el país nuestra izquierda nativa quedó más desconcertada que Adán el «día de la madre».
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Como dijo el secretario de Estado, Colin Powell, Latinoamérica no es prioridad en el mundo para Estados Unidos y menos la Argentina. Pero en el país del Norte agradecen al que no complica y por eso se dedicaron a observar calmos -sobre todo en la reunión de mujeres- la lujosa moda que lució la primera dama argentina y a escuchar poco sus livianos argumentos, tan conocidos como refutables sobre «deuda pública», pagar o no pagar y «crecimiento».
La Argentina ha mejorado. Ha abandonado el infantilismo de que «ningún bien en el exterior es embargable». El «posterguismo constante» y las falacias del ministro Lavagna quedaron en evidencia. Con sólo 6,6% de suba el miércoles en unos y 10% ayer en otros títulos argentinos defaulteados -apenas se observó internacionalmente la mayor seriedad del gobierno argentino en el tema deuda- los «fondos buitre» ya ganaron en escasos días más que la tasa anual en Estados Unidos y justificaron su inversión de riesgo. Y ahora van por 100%. ¿De qué sirvió tanta intransigencia y lenguaje agresivo que asustó a ahorristas simples que malvendieron para enriquecer a especuladores?
Si el método de confrontación que usó Kirchner le fue mal aconsejado nadie cree que Roberto Lavagna vaya a salir indemne aunque un primer mandatario debe saber graduarse porque perderá imagen. Debió entender antes de llegar al ultimátum.
Cada día tiene más vigencia aquel pensamiento de Roberto Alemann que dos años le lleva a un nuevo presidente aprender a gobernar. Los dos siguientes son los útiles al país y los dos últimos los pierde en busca de reelección. Como ahora son 4 años y no 6 Kirchner no debería dedicar más de uno a aprender. Dos para ser útil porque el último lo desperdiciará en buscar seguir en el poder. Aguardemos.
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