28 de marzo 2001 - 00:00

"Mandé a mis diputados a poner trabas a las leyes que pidió Cavallo"

Mandé a mis diputados a poner trabas a las leyes que pidió Cavallo
Un mustio Federico Storani, ya definitivamente lejos del gobierno al que perteneció durante quince meses, repartió palos casi sin distinguir amigos y enemigos. Dijo que hoy está en la vereda de enfrente del gobierno nacional de Fernando de la Rúa, a quien responsabiliza de su expulsión.

Veamos el diálogo con un columnista de este diario mientras esperaba turno para grabar un programa de TV en el Estudio del Picadero en la Capital Federal.

Periodista: ¿Habló con diputados de la UCR por la votación de los poderes especiales para Cavallo?


Federico Storani:
Sí. Hablé por teléfono con varios diputados. Les dije que se pongan duros, que metan todas las trabas posibles a la ley que da poderes a Cavallo.

P.: No es una actitud conciliadora con el gobierno.


F.S.:
No. Yo ya estoy en la vereda de enfrente. Esto no da para más. De la Rúa licuó, de un plumazo, todo el poder de la Alianza y se lo regaló a Cavallo.

P.: Usted se fue cuando López Murphy presentó su plan de ajuste. Si eso no hubiese ocurrido pero igual venía Cavallo ¿se hubiera quedado?


F.S.:
No. La permanencia de los sectores progresistas dentro del gobierno era insostenible. Había permanentes intentos para echarnos.

P.: ¿Quien motorizaba esa expulsión?


F.S.:
El sector más duro. (Chrystian) Colombo y (Patricia) Bullrich, entre otros. Estaban en todo momento operando para dejarnos afuera, para forzarnos a abandonar el gobierno.

P.: ¿De la Rúa era consciente de eso o no se daba cuenta?

F.S.: Aunque uno prefiera pensar que no, en el fondo sé que el Presidente estaba de acuerdo con eso de dejarnos afuera. Un día nos apoyaba -como cuando armamos el grupo de trabajo-y al otro día nos decía: «No, mejor no, porque arman un gobierno paralelo».

P.: ¿De la Rúa se convirtió, como se dice, en un presidente formal mientras el poder lo tiene Cavallo?


F.S.:
Seguro. El poco poder que le quedaba se lo dio a Cavallo.

P.: ¿Ante esa situación qué va a hacer usted?


F.S.:
No nos queda otra que irnos y empezar un nuevo proceso de acumulación. Indudablemente en esta alianza no tenemos lugar. Hay que iniciar una acumulación más selectiva y con menos condicionamientos. No tiene sentido que hagamos un esfuerzo para llegar al poder y después el establishment no nos deje margen. Les dije a los técnicos de mi fundación -Karakachoff-que diseñen un plan que nos permita libertad de acción. Si eso no es posible, no vale la pena hacer nada más.

P.: ¿Chacho Alvarez se va a sumar a ese proyecto?


F.S.:
Ojalá. Pero no sé. Chacho está «groggy». Si no no se entienden sus idas y vueltas. Primero dijo que no cuando le ofrecieron la Jefatura de Gabinete y después fue a pedirla.

P.: ¿Y Alfonsín?

F.S.: Está ahí. Tratando de contener. Pero todavía no se decide.

P.: ¿Qué va a hacer cuando empiece la campaña para senador? ¿Va a ser opositor u oficialista?


F.S.:
Nosotros -junto a Leopoldo Moreau-le sugerimos que tenga una postura progresista que seguramente va a chocar con el gobierno porque eso es lo que nos piden nuestros militantes.

P.: ¿Y qué va a pasar con el cavallismo en la provincia? ¿Va a ir aliado con ustedes?


F.S.:
Aliado con nosotros no. Recuerdo que en la última elección fue junto a Ruckauf. Esta vez harán lo mismo.

P.: ¿Pero con eso Cavallo va a competir contra sí mismo?


F.S.:
No crea...

P.: ¿Está preocupado por lo mal que mide Alfonsín en las encuestas?


F.S.:
Y sí. Pero hay tiempo todavía. Hay que ver qué pasa en los próximos meses.

P.: Alfonsín va a tener que simular algo de oposición...


F.S.:
Hay que esperar qué pasa. Si lo de Cavallo va bien no tiene sentido tirarse en contra... si va mal sí.

P.: Cavallo cambió el ánimo de la gente¿no?


F.S.:
Sí. Eso es cierto. Hay más expectativas. Yo no quiero ser el que pinche las esperanzas, pero me parece que esto va a durar unos meses y después todo vuelve a complicarse.

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