28 de julio 2005 - 00:00

Manual porteño para campañas baratas

No todos los partidos políticos que se presentarán en el cuarto oscuro de octubre cuentan confondos para desplegar su propaganda. Los de pocos recursos buscan otras formas de lograr votos.
No todos los partidos políticos que se presentarán en el cuarto oscuro de octubre cuentan con fondos para desplegar su propaganda. Los de pocos recursos buscan otras formas de lograr votos.
Si algo les faltaba a los porteños durante el ir y venir por la Ciudad es que, además de compungirse ante el desfile de personas carenciadas que les piden una moneda, se les agregue una caravana de políticos en pleno viaje, solicitándoles un voto. Es una de las modalidades de la temporada electoral que adoptan los partidos que están bajo la línea de la pobreza en lo que se refiere a «aparatos» y monedero. Después de todo, no es más que la escuela que iniciaron Carlos Chacho Alvarez y Luis Zamora en los colectivos. Como para recrear la política, habrá además desfile de payasos, muñecos y picardías.

El despliegue lo harán los candidatos porteños que no cuentan, como Rafael Bielsa, con el estrado oficial para hacer su arenga o que no tienen, como Elisa Carrió, invitaciones frecuentes que le permiten hacer campaña de pantalla.

Los chicos están en problemas y más aún cuando serán cerca de 30 las boletas que competirán en el cuarto oscuro de octubre para renovar en la Capital Federal 13 bancas en Diputados y 30 en la Legislatura local.

La cuestión es abaratar el voto cuando la militancia no abunda en aportes y las «donaciones» se resisten, más aún cuando, a diferencia de los izquierdistas, adeptos a las pintadas y los piquetes, se busca seducir con modales más refinados.

• Bajo tierra

La ex radical María José Lubertino (concurrente a los actos del kirchnerismo, pero competidora de Bielsa) pasará sus próximos días de campaña por una diputación en los subterráneos. Asegura que es más barato que las pegatinas que ad honorem hacen los activistas de Vilma Ripoll y «más saludable» que esas salidas nocturnas. La ex radical se sube a los vagones y reparte panfletos con una técnica que ha estudiado detalladamente de las personas no videntes o lisiadas que hacen ese mismo periplo pero con otras necesidades más urgentes, claro.

La ex legisladora baja de un tren y se sube al que regresa una vez que pasó vagón por vagón, lo que le cuesta $ 0,70 para un recorrido mínimo de 40 minutos que puede repetir varias veces por el mismo importe. Toda una complicación para el viajero, si comienzan a imitarla.

Otro que innovó en la práctica de llamar la atención es
Abel Fatala. También se presenta como candidato a diputado nacional y el ex secretario de Infraestructura de Aníbal Ibarra no quiere desechar su pasado: armó un muñeco gigante con casco amarillo, como el que usaba para atender a los inundados porteños durante sus funciones. Además, para convocar a un acto que el mes pasado realizó en el estadio Obras Sanitarias, compró, con el aporte voluntario de sus militantes de Red por Buenos Aires, unas 12.000 etiquetas autoadhesivas que artesanalmente selló con letra manuscrita. «María, te espero el ... en el acto de Fatala...» o bien el mensaje se dirigía a « Ricardo». Las pegó (sin permiso, claro) en los porteros eléctricos de varios barrios de la Capital Federal, donde los vecinos siguen creyendo que el mensaje está dirigido a algún consorcista real.

Con distinta estrategia llevará por primera vez a los comicios su propio partido, el legislador porteño y ex radical
Jorge Enríquez. Para difundir la existencia de Unidad Republicana el diputado recorre barrios con caminatas, comparte reuniones con ONG y organiza cenas para 200 personas a razón de $ 30, además de algún bono contribución que logre colocar entre aliados y amigos. En su caso, algo más tradicional, que es lo que les queda a los partidos con pocos fondos.

Con algún recurso extra, los candidatos pueden, por ejemplo, alquilar un colectivo pintado de colorado para hacer arengas en las esquinas porteñas, como es el caso de
Jorge Giorno ( Partido de la Ciudad), quien intentará llegar a una banca en Diputados ya que no puede renovar como legislador local.

Envidia les despierta, el pediatra
Eduardo Lorenzo Borocotó, una figura conocida de la pantalla que logra concentrar público a su alrededor cuando se estaciona en diferentes arterias y reparte caramelos a los chicos acompañado de un payaso, mientras les pide a los padres que lo voten.

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