Manzano hambriento: Defensa y SIDE
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Además de Pampuro -que podría terminar en la privada de Duhalde-, Soria tenía otro competidor para quedarse con el despacho que ocupó Hugo Anzorreguy: Jorge Villaverde. El cacique de Almirante Brown y hombre de confianza de Duhalde contaba con un antecedente de peso para ocupar el cargo: alentó las sospechas por supuestos sobornos pagados por la SIDE al Senado, en julio y agosto de 2000, y objetó la polémica reforma laboral, aunque votó a favor.
El último funcionario en el puesto, bajo la presidencia relámpago de Rodríguez Saá, fue su comprovinciano Carlos Sergnese, uno de los pocos peronistas que se opuso a la reforma y habló de escándalo. Villaverde era el sucesor adecuado que podía proponer el duhaldismo.
Mientras Manzano tejía, oficiaba de testigo involuntario Ramón Puerta, quien llegó al local para comer con unos amigos y contemplaba los reclamos a distancia prudencial. Por si fuera poco, cerca de la medianoche, desembarcó otro mendocino, Rodolfo Gabrielli. El ministro del Interior ratificado ayer por Duhalde, después de que desempeñó el mismo cargo con Rodríguez Saá, trató de hacerse el distraído pero no le quedó otra salida que abrazarse con Manzano como si fueran viejos amigos. Por lo menos, tenía la tranquilidad de «Chupete» que no tenía todavía candidato para la cartera política.




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