4 de enero 2002 - 00:00

Maqueda asumirá en reemplazo de Puerta

El cordobés Juan Carlos Maqueda se perfilaba anoche como futuro presidente provisional del Senado, virtual vice de la Nación, aunque faltaba resolver si asumirá en las próximas horas o días, o si la definición se postergará hasta el 28 de febrero cuando se eligen tradicionalmente las autoridades del cuerpo para el período ordinario que comienza el 1 de marzo.

Para evitar internas en momentos en que deben votarse proyectos clave, numerosos senadores del PJ se inclinaban por aceptar la renuncia de Ramón Puerta esta misma tarde (cuando juren Antonio Cafiero -como muletto de Eduardo Duhalde-, y el radical José Zavalía que demoró la asunción para arreglar su salida de la intendencia de la capital santiagueña), y dejar vacante el cargo hasta fines de febrero. Los provinciales del Interbloque Federal, que simpatizan con Puerta, se abstendrán de votar la renuncia. El neuquino Pedro Salvatori (MPN), el salteño Ricardo Gómez Diez (Renovador) y el tucumano Pablo Walter (Fuerza Republicana) coinciden en que se trata de un tema que compete resolver al peronismo.

• Inquietud

El único problema para los justicialistas que no se reportan en Lomas de Zamora es que, en caso de que no se cubra la vacancia, Duhalde tendrá un comprovinciano de sustituto. Tal como sucedió tras los pasos al costado de Adolfo Rodríguez Saá y Puerta, el diputado quilmeño Eduardo Camaño mantendrá el cargo de vice del presidente designado. Esto inquieta sobremanera a los que sienten recelos por la supremacía duhaldo-alfonsinista y quieren nominar cuanto antes al nuevo presidente provisional.

De todas maneras, Maqueda figura hoy al tope de las preferencias domésticas, entre otras cosas, porque cuenta con experiencia parlamentaria y manejó muy bien la Asamblea Legislativa que consagró a Duhalde el 1 de enero. Por si fuera poco, se lo promociona con la idea de equilibrar la relación de fuerzas con un gobierno dominado por el PJ y la UCR de provincia de Buenos Aires.

Lo único que podría conspirar contra el mediterráneo es que su jefe político, José Manuel de la Sota, considere inoportuno ponerle el vice al presidente designado y aparecer cogobernando cuando el cacique de Córdoba alentaba una salida a la crisis mediante convocatoria a elecciones. Tampoco será unánime la consagración de Maqueda. Al menos, los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa se opondrían por el vacío que, según Adolfo Rodríguez Saá, le hizo De la Sota el último domingo y que provocó la eyección del primer sucesor de De la Rúa.

Ayer, sin embargo, la gestión que hizo en Brasil a pedido de
Duhalde y la versión de que se le ofrecería la secretaría de Transporte al diputado delasotista Eduardo Di Cola, autor de la ley de lemas, abría nuevas perspectivas sobre la relación del PJ cordobés con los bonaerenses.

Además de
Maqueda, había otros nombres en el banco de suplentes que habilitó la dimisión del misionero Puerta y que, en la víspera, habían quedado desactivados. No obstante, los menemistas seguían alentando a Eduardo Menem, quien ocupó la presidencia provisional desde 1989 hasta la llegada de Fernando de la Rúa. Esta variante llena de regocijo a los seguidores del peronismo de Anillaco que sueñan, tal como anticipó este diario, con colocar un Menem para que cuide las espaldas de Duhalde.

El tercer hombre era el salteño
Marcelo López Arias, quien se desempeña como vice del bloque y representa a las provincias «chicas» que -en su momento- se embanderaron detrás de Puerta. El escudero del gobernador Juan Carlos Romero posee avales de colegas y el antecedente de haber sido vicepresidente de Diputados, en el tramo final de la administración menemista.

Al mismo tiempo que avanzaba
Maqueda, comenzaron a proliferar los pretendientes a la vicepresidencia de la Cámara Alta que dejaría el cordobés para heredar a Puerta. La batalla por el cargo superaba a la de la presidencia provisional. López Arias se anotó también en este rubro, aunque la tucumana Malvina Seguí no se quedó atrás con el beneplácito de varias congéneres que vienen reclamando un trato menos discriminatorio de los varones, a la hora de repartir cargos. Las damas apoyan mayoritariamente a Maqueda. A cambio, esperan que el número 2 del Senado les franquee una butaca en la cúpula cuando se formalice la salida del misionero.

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