Efecto Covid-19: 100 buques ilegales pescan calamar en aguas argentinas

Política

El dilema entre salud o economía mostró su peor cara en la zona de pesca de calamar en el Atlántico sur. La cuarentena disminuyó las tareas de patrullado de la Armada y la Prefectura en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) del Mar Argentino.

La ausencia de disuasión de navíos nacionales animó a cientos de pesqueros extranjeros que en una jornada de lances en aguas soberanas se llevaron casi 85 mil toneladas de calamar y, obvio, privaron a los argentinos de esos dólares.

En la tarde-noche del sábado pasado pesqueros criollos registraron en sus radares cerca de 95 buques extranjeros en aguas jurisdiccionales, entre 3 y 8 millas dentro de la ZEE. Los avistajes se informan por canales de comunicación prefijados tanto a la Armada como la Prefectura; hacerlo es una obligación para los capitanes de los buques mercantes del país. Esta vez el enjambre de pesqueros, en su mayoría asiáticos, también fue difundido en las redes sociales con formato de video.

Las imágenes viralizadas indican el nombre del capitán del pesquero argentino que las obtuvo, la hora y posición geográfica del navío y la ubicación de los pesqueros ilegales. Se sabe además que los infractores tenían apagado el sistema de identificación automática (AIS), herramienta electrónica internacional que permite conocer vía satélite la posición geográfica instantánea de cada buque. Es una práctica extendida para burlar el control e incursionar millas adentro del límite de las 200 de aguas soberanas. Ante el episodio de pesca ilegal comprobada sin dudas por varios avistajes de los pesqueros locales que estaban en el caladero, la totalidad de los empresarios del sector firmó y elevó un reclamo al presidente Alberto Fernández.

La nota también se remitió al jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero; al ministro de Defensa, Agustín Rossi; al ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra; al jefe de la Armada, contralmirante Julio Guardia; y al titular de la Prefectura, prefecto general Mario Farinón. Omitieron al Ministerio de Relaciones Exteriores quizá de mayor atinencia para zanjar el entuerto; existen mecanismos y acuerdos bilaterales con los países de bandera de los presuntos pesqueros infractores. Felipe Solá, el canciller, fue durante 6 años secretario de Agricultura Ganadería y Pesca en el gobierno de Carlos Menem y llevó adelante una férrea política de vigilancia de la denominada milla 201 del mar mediante un convenio con la Armada asignando partidas especiales para el despliegue de sus buques.

Intercámaras de la Industria Pesquera Argentina, la asociación que nuclea a los representantes de todo el sector reclamó por nota al Presidente que “sin dilación se arbitren todos los mecanismos operativos para obtener un mayor y permanente control y patrullaje de los espacios marítimos nacionales, aplicando las sanciones más severas a cualquier buque infractor que sea detenido o aprendido en ellas”.

Se trata de buques poteros (denominación de los que capturan calamar) asiáticos, tentados por la abundancia del cefalópodo en el área norte del caladero y la ausencia de control y vigilancia del Estado. El control del mar es una misión que involucra tanto a la Armada como a la Prefectura uno diría que los medios están (buques y aviones), restaría voluntad política en el cometido, asignaciones presupuestarias constantes y coordinación entre las dos instituciones. Es un dato conocido cierta competencia histórica entre marinos y prefectos por el mismo premio: monopolizar el control marítimo, una misión que les garantiza presupuesto, claro siempre que Defensa y Seguridad ponga los pesos sobre la mesa. La Armada cuenta con un moderno patrullero marítimo adquirido usado a Francia.

Hasta ayer el patrullero ARA Bouchard (ex L’Adroit de la marina francesa) se encontraba amarrado en el puerto de Mar del Plata y se sabe que recibió la orden de hacerse a la mar el jueves próximo; también se dispuso un vuelo de exploración de un avión Tracker. A principios de febrero, en Mar del Plata, el ministro Rossi encabezó la ceremonia de incorporación a la División de Patrullado Marítimo del patrullero oceánico Bouchard. Se adquirió de segunda mano junto a tres más que están en construcción en astilleros franceses Naval Group. Estas unidades se compraron dentro del Proyecto de Recuperación de la Capacidad de Patrullado Naval Marítimo. El objetivo del proyecto es “mejorar la vigilancia y control marítimo con medios navales de superficie en el área oceánica de interés, cuya extensión es de 1.159.063 km² en la Zona Económica Exclusiva de la República Argentina con el propósito de preservar los recursos vivos y no vivos del mar”, decía el texto oficial.

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