El flagelo de la desnutrición en Tucumán agitó otro fantasma preocupante: el de los saqueos. Por eso el gobernador Julio Miranda se apuró a pedir el envío de doscientos gendarmes provenientes de Santiago del Estero, que desembarcarán en la capital provincial a partir de hoy. Además, decidió que sean reforzados los patrullajes policiales en las zonas más sensibles de la provincia.
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Otro flanco abrió ayer en Buenos Aires, por su parte, el vicegobernador, Sisto Terán, al intentar renegociar el pago de deudas de la provincia para liberar fondos coparticipables. Mientras tanto, el gobierno nacional avanzó ayer en la definición de cómo se ramificará el operativo Rescate -su creación para enfrentar la desnutrición- en el resto del país. Los técnicos nacionales ultiman los detalles para el inminente desembarco en Corrientes de un equipo que será coordinado por el secretario general de la Presidencia, José Pampuro. También seguirán los emisarios nacionales presionando para el adelantamiento de las elecciones locales, lo cual tiene de muy mal humor al Ejecutivo tucumano, desde donde aseguran que se trata de una maniobra para «tomar la provincia», ya que «por más que se vote a principio de 2003, la Constitución establece que la renovación de mandatos recién debería ser el 29 de octubre».
En ese marco, la coordinadora de Políticas Sociales nacional, Hilda Chiche Duhalde, le dio un aire Mercosur a su operativo Rescate: intercambió experiencias con la recién llegada Marisa Leticia Da Silva, esposa del presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y autora del proyecto Hambre Cero, que Lula piensa implementar no bien asuma el poder el próximo 1 de enero.
El domingo, una delegación de parlamentarios de la Unión Europea -que viajó al país para tomar contacto con la realidad de la situación económica argentina- se zambulló por ocho horas en la crisis tucumana. Los eurodiputados mantuvieron un encuentro con el vicegobernador Terán y se sorprendieron por la cantidad de pacientes que atiende por día el Hospital de Niños de la capital tucumana en relación con los recursos con los que cuenta.
«Es evidente que el Estado no funciona. No es posible que en un país que produce tanta carne y tanto trigo haya gente que se muere de hambre», reflexionó Rolf Linkhor, presidente de la delegación del Parlamento Europeo.
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