La Cámara de Diputados intentaba esta madrugada avanzar en la sanción del proyecto de Ley Reactivante que le otorgará poderes especiales por un año a Domingo Cavallo para lanzar un paquete de medidas que en el Congreso se esperaba para mañana o el jueves. La sesión de ayer, que amenazaba con un nuevo maratón de discursos, comenzó con cuatro horas de demora con relación al horario fijado, cuando a las 13 horas los diputados decidieron pasar a un cuarto intermedio. La demora de los legisladores en ingresar al recinto tuvo varias causas.
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Radicales y frepasistas aprovecharon el intermedio para seguir discutiendo las diferencias del oficialismo en el proyecto. En rigor, muchos legisladores se anoticiaron del contenido puntual de cada artículo e inciso recién cuando se votó en general, el domingo a última hora, y comenzó el debate en particular. Eso motivó una nueva ola de explicaciones que tuvieron que darles a sus diputados el radical Horacio Pernasetti y el frepasista Darío Alessandro.
Más tarde llegó la presión de los sindicalistas, que hasta ese momento protestaban sólo por teléfono. Rodolfo Daer y Oscar Lescano llegaron hasta la oficina de Rafael Pascual con dos pedidos: prolongar un año más, es decir dos en total, los años que se garantizaban a empleados de organismos descentralizados y entes la estabilidad en el empleo. Pero además quería asegurar que se sacara de los poderes especiales la facultad de modificar leyes que afecten el manejo de la seguridad social, las obras sociales y las ART. Un clásico del gremialismo argentino.
El peronismo, que hasta las 16 no aparecía presionando, empezó a darse cuenta de que la Alianza tenía nuevamente problemas de número en el recinto a causa de los planteos internos. Y aprovecharon la oportunidad para demorar su ingreso a la sesión.
El comienzo de la sesión estuvo signado por las protestas de los frepasistas disidentes. La sindicalista Alicia Castro recordó las épocas en que visitaban a Cavallo en el ministerio para denunciarle los problemas financieros que se agravaban en la privatizada Aerolíneas Argentinas. Y tuvo un recuerdo para Horacio Liendo, que anoche miraba la sesión desde el palco bandeja de los funcionarios de la Alianza: «Fuimos al ministerio y le dijimos a Liendo: 'Los trabajadores somos los únicos actores permanentes en este proceso. Escúchenos porque están vaciando la empresa. Hay que ejecutar las garantías de la privatización'», dijo, «Liendo me miró, como me está mirando ahora y me dijo: '¿A usted de qué le sirve ser profética?'», terminó Castro.
Hasta noche el oficialismo había consentido incorporar una serie de cambios por presión de los propios diputados de la Alianza y luego como pedido de los senadores peronistas que siguieron amenazando con modificar el proyecto.
Aceptación
Así acordó excluir al PAMI de cualquier proceso que pueda derivar en privatización, aunque dando ciertos márgenes para llevar adelante una reestructuración del organismo sin modificar su finalidad ni funciones. Esto se hizo en cuanto a la posibilidad que se da al Ejecutivo de derogar la legislación que regule esa entidad y se incorporó al PAMI dentro del listado de entidades que no podrán ser privatizadas, como el Banco Nación, la AFIP o las universidades nacionales.
También se aceptó elevar a dos años la estabilidad en el empleo para los trabajadores de los entes autárquicos y organismos descentralizados; éstos no pasarán luego a ser regidos por la Ley de Contratos de Trabajo sino que tendrán los mismos dos años de plazo para renegociar un nuevo convenio colectivo. Si no llegan a un acuerdo con el Estado deberán ir a arbitraje.
Además se modificó otro artículo para garantizar que Cavallo no pueda tocar legislación que afecte a la seguridad social, las ART, las asignaciones familiares y las obras sociales.
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