Apoyar el proyecto de suspensión de ejecuciones hipotecarias como herramienta demagógica en campaña no tendrá finalmente rédito político para el duhaldismo; pero será difícil que el gobierno pueda capitalizar ese error. La votación de la semana pasada en Diputados -en medio de una rebelión opositora por demostrar quórum propio- quedará en vía muerta ya que el Senado nunca la convalidará. La Casa de Gobierno enviará ahora otro proyecto para calmar a los deudores -básicamente el mismo que había antes acordado con sus enemigos políticos y que el Presidente luego frenó-, pero será difícil que encuentre diputados y senadores dispuestos a apurarlo antes de las elecciones. Necesita Néstor Kirchner sancionarlo para demostrar en la campaña que aporta una solución seria, pero los tiempos no dan y las Cámaras parecen estar listas para el receso electoral. Salvo que entre hoy y mañana se llegue a un acuerdo, los dos bandos del peronismo demostrarán que utilizaron un proyecto populista sólo para ilusionar a deudores.
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