Mauricio Macri festejó ayer el lanzamiento de su partido a
nivel nacional junto a su primo bonaerense Jorge y al referente
entrerriano Agustín Addy. Fue en el Palais Rouge del
barrio de Palermo, donde el diputado volvió a entusiasmarse
con su candidatura presidencial.
Mauricio Macri pareció sentir el clamor presidencial de los delegados de Compromiso para el Cambio que llegaron a la Capital Federal para presenciar el lanzamiento nacional de esa fuerza política. El líder de PRO ratificó ayer que está «trabajando para ser candidato a presidente».
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Pero el diputado también escuchó algunos reproches de sus representantes del interior del país: la falta de ayuda financiera de la central de CPC está complicando el crecimiento del macrismo en las provincias. Y retrasa la marcha de las campañas políticas.
Los macristas chaqueños Erica Romera y Pedro Ayala coincidieron en la falta de recursos para poder competir con el PJ y la UCR en su provincia. Y aunque reconocieron que la falta de financiación desgasta a los referentes del PRO, todos están abocados a una tarea que les representa un desafío moral. «Hay que definir el tema financiero porque sin dinero no se puede hacer nada», explicó ayer Ayala a este diario. En el mismo sentido se expresó el macrista (ex PJ) entrerriano Armando Saliva, quien aspira a conquistar la intendencia de Concordia. El dirigente estimó que la campaña en Entre Ríos podría llegar a insumir unos 4 millones de pesos, pero que no reciben ninguna ayuda financiera del macrismo porteño. Casi una invitación a nuevos casos de «borocotización» de dirigentes expuestos al poderío económico de la Casa Rosada.
Sebastián Ríos Brusco, de Corrientes, caminaba ayer exultante los pasillos del Palais Rouge, en el barrio de Palermo. Con el reconocimiento formal ante la justicia electoral de CPC en su provincia, el partido de Macri alcanzó la categoría de fuerza política nacional. Al evento también asistieron el jefe de los diputados macristas Federico Pinedo, el «internacionalista» Diego Guelar, los legisladores Eugenio Burzaco, Paula Bertol, el flamante titular de la Secretaría de Finanzas, Néstor Grindetti (Banco Ciudad), Carlos Tramutola (h) y el bonaerense Jorge Macri.
Ayer, en relación con una eventual alianza con Roberto Lavagna, Macri aseguró que «seguimos teniendo una vocación frentista, de sentarnos a dialogar en una mesa sin condiciones previas. Todo el que se siente a esa mesa tiene que saber que el que mejor represente el proyecto va a ser el que lo conduzca».
Ante una pregunta concreta acerca de cómo estaban las negociaciones con Lavagna, Macri fue terminante al decir que «no hay negociaciones».
Festejo
El segundo congreso nacional partidario del macrismo reunió a representantes de 18 distritos para celebrar que CPC obtuvo el estatus de partido nacional. Y sirvió además para distanciarse del lavagnismo. «Hasta ahora lo único que recibimos son condicionamientos», se quejó Pinedo, quien incluso consideró a PRO «más peronista» que el propio Lavagna porque -argumentó- para el frente de centroderecha «lo más importante es la patria».
Incluso, Pinedo se permitió una ironía al sostener -ante una consulta-que un eventual paso de Daniel Scioli a la provincia de Buenos Aires garantizaría «un seguro triunfo de PRO en Capital Federal, siempre que el candidato sea Lavagna».
«La UCR lo cerca a Lavagna y lo aleja», opinó otro enojado dirigente del CPC, quien también se hizo eco del malhumor macrista por la solicitada con la que el ex ministro dio a conocer días atrás algunas líneas de su proyecto, y puso límites al diálogo con PRO.
El macrismo cuenta con representantes en 18 distritos, de los cuales Buenos Aires, Capital Federal, Catamarca, Entre Ríos y Corrientes ya consiguieron personería jurídica partidaria, otorgándole al CPC el estatus de partido nacional.
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