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En el análisis preliminar del cambio a que los puede forzar la presencia del factor menemista, que termina siendo Daniel Scioli junto al santacruceño, conviene reforzar el trabajo en favor de la fórmula Menem-Romero no sólo para lograr ese control de comicios en las casi 90 mil mesas que se abrirán ese día.
Como en San Luis y Santiago del Estero habrá elecciones para cargos nacionales y provinciales, la movilización debe redoblar esfuerzos para reclutar militantes que tengan una pasión presidencialista que los convenza de que vale la pena gastar esfuerzos, rostro y a veces dinero donde no se juegan posiciones locales. En un país de voto obligatorio como la Argentina el compromiso entre los niveles de la dirigencia son de abajo hacia arriba: el vecino se mueve porque vota concejal e intendente, éste se mueve por él y beneficia al candidato a gobernador y éste, al Presidente.
Menem ha debido enfrentar a un Duhalde que lo ha arrastrado a varias batallas desiguales, por el control que tienen los presidentes de los gobernadores por el manejo de fondos y programas.
Hasta anoche una decena de gobernadores habían dicho en ceremonial que estarían mañana junto a la fórmula Kirchner-Scioli. Que esa foto se logre -la tienen que aceptar los candidatos y los gobernadores-será la prueba final del apoyo.
A ese propósito sirvió el periplo que hizo el operador duhaldista Juan Carlos Mazzón en el Tango 03 (en cuestionable uso privado de un vehículo oficial) entre Santa Fe, Córdoba y Mendoza, tratando de impedir con poca suerte pases en masa de la dirigencia media de esas provincias en favor de Menem.
Frente a eso los negociadores de Menem-Romero aceleraron en las últimas horas con aquellas provincias que pueden inclinar en su favor el plano del interior. Aquí los detalles de cómo negocia el menemismo en el mapa nacional del peronismo: •
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