7 de septiembre 2004 - 00:00

Minimizan obispos ausencia de Kirchner en cumbre católica

El obispo de Puerto Iguazú, monseñor Joaquín Piña, afirmó ayer que la relación entre la Iglesia y el gobierno de Néstor Kirchner «es normal», aunque exhortó a «mantener la independencia» porque, advirtió, «los matrimonios entre la Iglesia y el poder político siempre terminan mal». En declaraciones radiales dijo Piña que «la relación entre el gobierno y la Iglesia es normal, de respeto». Además, el obispo consideró que ambas instituciones deben mantener «una sana colaboración pero a cierta distancia».

En el medio eclesiástico cayeron bien unas declaraciones del obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, titular de Cáritas y cercano al gobierno, porque aludiendo a la ausencia de Kirchner en el cierre del X Congreso Eucarístico y coherente con la postura expuesta por Piña, afirmó que «lo importante es la presencia de Jesucristo», no la del Presidente. En su mayoría, los prelados tienen presente que en anteriores celebraciones (Raúl Alfonsín, en 1984, y Carlos Menem, en 1994), la atención de la concurrencia se distrajo hacia las visitas.

• Impresión grata

Esto refuerza la idea de muchos obispos que creen que la ausencia de Kirchner no estuvo tampoco del todo mal. El Presidente se hizo representar por Daniel Scioli en el cierre del Congreso.

Por otra parte, esa ausencia presidencial fue ligada a la última reunión de la comisión ejecutiva del Episcopado con Kirchner en la Casa de Gobierno. En esa oportunidad, no estuvo el vice 2°, Domingo Castagna, arzobispo de Corrientes, ocupado en la organización del Congreso, según dieron como excusa. Fue Castagna quien declaró, en medio del conflicto desatado entre monseñor Héctor Aguer y Kirchner, que «el señor presidente de la República no está dispuesto a perdonar ni a ser perdonado» y que la ausencia presidencial fue una devolución de atenciones.

Piña
es un jesuita catalán de 74 años que hace 18 es obispo de Puerto Iguazú. En un año más deberá pedir su retiro. Sus pares comentan que es uno de los pocos que no tiene dirección de correo electrónico, razón por la que sus homilías, severas por sus enojos con la realidad, no trascienden. Es proverbial su malhumor, aunque sin mayor predicamento interno. Sus afirmaciones tienen mucho que ver con la postura sostenida por el arzobispo de Resistencia, Carmelo Giaquinta, quien se ha pronunciado en favor de separar la Iglesia del Estado.

Afirmó Piña que quedó «gratamente impresionado» por la advertencia del delegado papal, cardenal Julio Terrazas Sandoval, contra «los acreedores externos» que «asfixian a los pueblos».

«Quedé gratamente impresionado de las palabras que escuché; se nota que el delegado papal conoce muy bien la realidad argentina y que hizo su formación sacerdotal en este país. Creo que dio un mensaje muy claro de lo que es la realidad», indicó.

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