30 de diciembre 2003 - 00:00

Minimizó ayer Duhalde la candidatura de Cristina

Eduardo Duhalde atribuyó ayer a una invención del periodismo o a la «pavada» de «algún» político, la promocionada incursión de Cristina Fernández de Kirchner como candidata todoterreno en Buenos Aires. Dijo, además, convertido en portavoz presidencial, que lo mismo piensa Néstor Kirchner, con quien se rieron de esa eventual postulación en la reunión que mantuvieron ayer para repetir el rito mensual de ratificar con una foto el apoyo mutuo y, otro clásico, hablar de las alquimias que Duhalde pergeña para el Mercosur. Pero hay una máxima: lo que Duhalde niega, a la larga, termina ocurriendo. Y el archivo, que es impiadoso, lo demuestra: hace años, el bonaerense decía que su enfrentamiento con Carlos Menem era producto de la imaginación de algún afiebrado. El final de esa historia se conoce. Quizá por eso, aunque minimizó la amenaza Cristina, dijo: «En dos años habrá elecciones y se presentarán los candidatos que se quieran presentar».

Es sistemático: cada 20 días o un mes, Néstor Kirchner repite el ritual de abrir las puertas de la Casa Rosada para recibir a su aliado Eduardo Duhalde. La visita forma parte del montaje imprescindible para sostener el simulacro de la concordia peronista.

Y ayer, pasadas las 18, la historia se repitió. Pero, esta vez, Duhalde pidió más: quiso -y logró- que le cedieran el micrófono oficial de Casa de Gobierno para minimizar la promocionada incursión de la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, en Buenos Aires.

«Nos reímos con el Presidente sobre cómo se inventan cosas. Son algunos muchachos que se ponen a hablar cosas que no tienen que hablar»,
dijo Duhalde, con una mueca displicente, a metros del despacho de Carlos Kunkel, el kirchernista que floreó la «amenaza Cristina».

«No vamos a poner en riesgo la gobernabilidad por una pavada»
, abundó Duhalde, citando el término que Kirchner usó en la intimidad de su despacho. Sin embargo, no hubo todavía reproche para Kunkel, quien profetizó el desembarco en 2005 de C. Kirchner en la provincia.

Pero el archivo es cruel: años atrás, Duhalde también atribuía a la invención periodística, a «pavadas de algún periodista o político» -como dijo ayer-, su enfrentamiento con Carlos Menem. La historia demostró quién tenía razón.

Igual, para no ser hiriente con la primera dama, deslizó un elogio hacia la senadora, que en junio pasado mudó su domicilio a Olivos. Dijo que su eventual postulación «jerarquizaría» al PJ de Buenos Aires y «elevaría el nivel de la dirigencia».

• Límites

También marcó límites. «En dos años habrá elecciones y se presentarán los candidatos que se quieran presentar y se terminó la historia, lo importante es lo otro». Traducción: cualquier aventura de Kirchner -intra o extrapartidaria- se topará con los ejércitos del duhaldismo.

Como no hizo en otras cumbres, el bonaerense actuó ayer de portavoz del encuentro y aprovechó para mostrar, en cuestiones clave como el manejo de los planes sociales -en eso defendió a los intendentes-,
diferencias de criterio con el gobierno.

No es un tema menor: hace dos semanas, desde la Presidencia se martilla sobre los caciques del conurbano -mayoritariamente duhaldistas- imputándoles el reparto irregular de los subsidios. Pero Duhalde contraatacó:
«Hay que agradecerles a los intendentes que se ocuparon de los desocupados».

Ayer, justamente, a la misma hora de la reunión en Casa de Gobierno,
Alicia Kirchner recibió a una delegación de intendentes y les prometió que no les arrebatará el control de los planes sociales, aunque, en paralelo, les avisó que seguirá «dialogando» con los piqueteros (ver nota aparte).

• Apoyo mutuo

Pero la reunión, según fuentes oficiales y del duhaldismo, fue cordial. Se concentró en un balance del año, el análisis de la agenda política y un recíproco respaldo. Del bonaerense a Kirchner y de éste a la tarea que Duhalde encaró hace poco en el Mercosur.

El apoyo mutuo que, de acuerdo, se expresó en privado Duhalde lo hizo público.
«La cosa (su alianza con el Presidente) va en serio, porque, para cambiar el país, no podemos detenernos en pequeñeces de internas.» La cumbre, en teoría, sirvió para ratificar esa sintonía.

Y la propuesta del ex presidente de impulsar
una unión política y comercial entre los países de Sudamérica -una «remake» latina de la Unión Europea- fue la excusa para convocar a la cita mensual que mantienen en público el patagónico y el jefe máximo del PJ bonaerense.

«Le expresé mi enorme alegría por la marcha del país y de esta enorme esperanza que se ha abierto»
, afirmó el ex presidente y relató que Kirchner le dijo: «Poné el pie a fondo en la integración subcontinental», alquimia creada para justificar su estadía en Montevideo.

El encuentro, pautado por teléfono el último jueves -Duhalde estaba en su casa de Lomas de Zamora; y Kirchner, en Santa Cruz-, inauguró una serie de rondas políticas. Siguió anoche en La Plata con una
megacumbre del PJ bonaerense y hoy se clausura con Kirchner, Solá y Raúl Alfonsín en Chascomús.

Anoche, el ex presidente brindó con el gobernador en una especie de jubileo para enterrar las rispideces recientes cuando se trenzaron -con resultado fatal para Solá, que perdió la pulseada en el Senado y en Diputados- por el dominio de la Legislatura de Buenos Aires.

Lo de este mediodía con Alfonsín es, apenas, simbólico.
Kirchner invitó a Solá para que lo acompañara a inaugurar una fábrica a Chascomús y, como se trata de la tierra de origen del radical, no podía no invitarlo. Allí estarán hoy los tres cortando una cinta.

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