Ministros dieron clase a De la Rúa para anuncios de hoy
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* Cavallo tomó la palabra la mayor parte del tiempo en la cena, que duró más de cuatro horas, en torno a un tópico menú partidario de ravioles con pollo y flan con dulce de leche de postre.
«Es una mersada radical», comentó un funcionario. Otro, regocijado, admitió: «Sí, ¿y qué? ¿No te das cuenta de que es la primera vez que estamos en un gabinete sin gente del Frepaso? Ahora vamos a poder hablar en confianza, decir lo que pensamos, comer lo que nos gusta». El ministro describió los cuatro capítulos de los anuncios, cuyos detalles ocultó, como siempre, hace ante los comensales.
* Esos anuncios, dijo, los había demorado porque debía cerrar una conversación esencial con la secretaría del Tesoro de los EE.UU. que debía terminar entre anoche y hoy. La clave, les reveló a los presentes, es la renegociación del pago de los intereses de la deuda que, remarcó, «es voluntario». «En esto tiene que mostrarse firme Presidente, porque la forma como lo vamos a decir puede presentar resistencias».
«Mi compromiso es central en esto, ministro», acató De la Rúa.
* Cavallo definió la situación financiera como mala, pero controlable. No ha seguido, apostó ante ese cenáculo de ministros, la salida de depósitos. «Pero si no hacemos algo en las próximas horas nos puede agarrar el huracán financiero y las consecuencias pueden ser imprevisibles, se puede descomponer todo». Algún curioso, como Dumón en su rentrée ministerial, pidió antecedentes. «Esta crisis viene de lejos, se ha gastado mucho, mucho, en el final de Menem. Nosotros logramos amainarlo hace unos meses con el blindaje, pero amenaza de nuevo». ¿Qué hacemos? le repreguntaron desde una punta de la mesa. «Tenemos que destrabar la situación creando condiciones de confiabilidad. No hay soluciones a cuentagotas, hay que dar un golpe sorpresa».
* El ministro de Economía insistió en los cuatro capítulos de los anuncios: 1) la renegociación de la deuda; 2) el salvataje a las empresas en crisis a través de un programa de pagos a la AFIP; 3) un estímulo al consu mo que va más allá del reintegro anunciado de parte del IVA a quienes hagan compras con tarjetas de crédito; 4) un compromiso de hierro para cumplir el déficit cero que incluye un retoque al sistema previsional.
* Este último punto llevó la charla a las provincias. «Los gobernadores van a terminar firmando lo que les pongamos sobre la mesa, porque necesitan el dinero para pagar los sueldos», alardeó Cavallo. El ministro es autor del último memorándum girado a las provincias el sábado pasado y que los gobernadores calificaron como una declaración de guerra, porque ignora definitivamente la existencia de cualquier piso de coparticipación y no promete nada firme en materia de renegociación de la deuda que tiene con la banca privada. De la Rúa lo frenó: «No, así no. Tenemos que buscar el diálogo cuando hay problemas como los que vive el país». Miró al jefe de gabinete, que estaba entregado a la dialéctica pantuco, y le dijo: «Usted Chrystian desde mañana se encarga de esto, me organiza las reuniones que sean, tranquilo, pero que lleven a un acuerdo. El que sea posible». Cavallo no volvió a tocar el tema y cerró el diagnóstico con un pedido de secreto de lo hablado.
* Bullrich, que cambió de ministerio, pidió la palabra para ofrecer el quinto punto del programa, el social. Había inaugurado la noche con festejos por el nuevo equipo. «Por fin podemos hablar en profundidad sin pelearnos», apostó. De la Rúa la llamó, la puso delante de Colombo y les pidió: «Ahora se dan un beso». La pelea entre la ministro y el jefe de gabinete fue la anécdota de las últimas semanas y terminó en un empate. Ella sigue al frente de la cartera, pero sin meterse con los amigos de Colombo, entre ellos los «gordos» sindicales. «Espero que ahora no me pegués más a través de los diarios», rogó Colombo. «Mejor sería que te pegase por los diarios y no en persona, que ganas no me han faltado», lo retó Bullrich sin dejarle pasar el chiste. «Acá somos todos arietes del Presidente, cerremos esta pelea, por favor», remató Colombo.
* El Presidente les concedió que eso era lo que faltaba y, para mortificación del episódico Daniel Sartor, Bullrich peló una carpeta que le acercó a Colombo: «Acá están los deneús (Decretos de Necesidad y Urgencia) que debería firmar el Presidente para unificar los programas sociales, los créditos externos y ponerse a trabajar».
* Más de la mitad de las cuatro horas que duró la cena, se fue en una catarata de consejos a De la Rúa que éste prometió cumplir: que se ponga el frente de la crisis, que hable hoy al país, pero que antes le explique el paquete a Alfonsín, a los jefes legislativos, a los empresarios y sindicalistas.
* Ansiosos, algunos preguntaron si seguían los cambios en el gabinete. «Nada nuevo hasta el 10 de diciembre» -sancionó De la Rúa. «Ya saben que lo quiero acá a Rafael (Pascual)». Jorge de la Rúa dio la buena noticia de que sigue como ministro; se recupera el familiar cuya salud le preocupaba al punto de que pensó en renunciar. No mencionó el motivo que impide una fácil fusión con la cartera de Andrés Delich (sería Educación y Justicia): los empleados de Justicia cobran su sobresueldo de los fondos de los llamados entes cooperantes que no cobrarían sus pares de Educación creando una diferencia irritante.




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