En medio de su escalada contra el agro al que acusa de evadir 70% de Ingresos Brutos por $ 1.000 millones anuales, Santiago Montoya ensaya una transformación: mudar de recaudador a secas a «funcionario integral», algo así como evolucionar de técnico a político.
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Con suerte dispar, otros economistas lo han intentado. Desde Alvaro Alsogaray hasta Roberto Lavagna. O Domingo Cavallo, al que Montoya aparece ligado por algo más que su condición de cordobeses: fue su colaborador en el primer turno de Cavallo como ministro de Economía.
Ratificado por Daniel Scioli al frente del área de ingresos públicos, oficina que elevó de rango al crear la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), Montoya se imagina en tránsito del rol de sabueso hacia un oficio mixto, técnico pero con condimento político.
«La política en materia de recaudación logra la aceptación en niveles superiores a 60%. Ninguna política pública logra esos niveles de adhesión», se autoelogia y usa el dato como argumento para mostrarse en condiciones de dar el salto hacia un lugar que no define.
Periodista: A otros economistas, como Cavallo o Lavagna, no les ha ido muy bien en su tránsito hacia la política.
Santiago Montoya: El problema fue que quisieron protagonizar el proceso político. Nos podemos remontar hasta Alsogaray. Ellos organizaron sus propios partidos. Acá el proceso está en marcha y lo que queremos es involucrarnos y acompañarlo. Hay, además, otro matiz: hasta ahora siempre se pensaba en las soluciones a partir de planes económicos mágicos; ahora se vio que la solución es la política.
P.: ¿Eso explica su procesode tránsito de técnico a un rol más político?
S.M.: En los 90 y en los 80, la Argentina vivía con el corazón en la boca a la espera de que venga un ministro de Economía que acertara con un plan económico mágico que lograra superar la crisis. Ahora el país comenzó a cambiar. Y tenemos que evolucionar: no es un tema de plan económico, sino de la estructura política que sostiene esto, que es lo que demostró Néstor Kirchner.
P.: Entonces quiere aportar al esquema del kirchnerismo.
S.M.: Sí. Hablé con Scioli y le dije que tenía interés de involucrarme en su proyecto y, principalmente, a través de todo esto, en el proceso político que encabeza Kirchner.
P.: ¿Eso implicaría, también, un compromiso partidario?
S.M.: Mire, si Kirchner, que es el arquitecto de este proyecto, decide convertirse en presidente del peronismo, es muy probable que me afilie al Partido Justicialista.
P.: Alguna vez se habló de usted como posible candidato. ¿Lo tienta esa posibilidad?
S.M.: ¿Candidato a qué? Si es a cargos en el gobierno debo ser el funcionario argentino al que más se mencionó para varios cargos públicos.
P.: No; le digo candidato a cargos electivos. Se lo ha mencionado más de una vez.
S.M.: Nunca tuve ninguna oferta, jamás para un cargo electivo. Además, me parece que eso es ir demasiado rápido. Ahora hablo del compromiso para consolidar este proceso. De ahí a pensar en un cargo electivo falta terreno, y ésas son cosas que habrá que hablarlas cuando llegue el momento.
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