El flamante triunviro de la CGT unificada, el camionero Hugo Moyano, les bajó el pulgar a los fleteros, que apenas un día después del amable encuentro con Néstor Kirchner cortaron calles y avenidas del centro de Buenos Aires con sus vehículos de carga. Como si ellos también fueran, o alguno pueda confundirlos, parte del gremio de Moyano (padre), algo fuera de toda posibilidad, por lo menos mientras dura la luna de miel con el gobierno. Integrantes del gremio de camioneros realizaron ayer una manifestación en favor del examen psicofísico al que se oponen los fleteros, quienes el miércoles protagonizaron una marcha con sus vehículos que clausuró buena parte del centro porteño. En el fondo hay un conflicto de intereses, ya que los fleteros rechazan hacerse unos exámenes a los que están obligados, y los camioneros los denuncian porque dicen que los hacen, aprueban y venden por $ 50 cada uno.
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La protesta del gremio de camioneros, que duró menos de 45 minutos, se realizó, poco antes de las 11, frente a la sede del Sindicato Unico de Fleteros (SUF), que dirige Hugo Espinoza, y que se encuentra ubicada en el barrio porteño de La Boca.
Los camioneros, encabezados por Pablo Moyano -hijo de Hugo-, se concentraron frente a este sindicato, donde reclamaron una reunión con el titular del gremio de fleteros «tras las barbaridades que hizo y dijo ayer»; aludiendo a las duras críticas hacia los camioneros.
Moyano se refirió, de esta manera, al taponamiento de accesos y avenidas clave de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires que protagonizó el miércoles más de un centenar de conductores de camiones y camionetas que prestan servicios de fletes en rechazo a la exigencia de una nueva licencia para transportar cargas.
Esta licencia obliga a la realización de un examen psicofísico que los fleteros deben efectuarse en un centro asistencial dependiente del gremio de camioneros, con lo cual las críticas de Espinoza apuntaron contra ese sindicato.
En este sentido, Pablo Moyano explicó que «hubo una licitación nacional para la realización del examen psicofísico que ganó la obra social de los camioneros, a la que este señor (por Espinoza) se opone porque le corta el negocio que tenía con clínicas privadas». Tras esta acusación, el dirigente aseveró que «ahora se le acaba el 'curro' que tenía con las clínicas, que vendían el carnet por cincuenta pesos».
Este Moyano hizo «un llamado a la solidaridad para ubicar a Espinoza, que huyó como rata por tirante cuando lo fuimos a buscar». Adelantó que están dispuestos «a responder con otra marcha» a estos «60 conductores de camiones truchos que no pagan impuestos» si vuelven a hacer una protesta contra la realización del examen psicofísico.
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