Moyano llora a Lousteau (y se enfurece por Caló)
-
En la previa del 1 de mayo, la CGT marcha contra el Gobierno con reclamos por cierre de fábricas
-
La CGT anticipó que analiza una medida "mucho más fuerte" después de la marcha del 1° de mayo
Hugo Moyano
La excelente relación se explicapor la asistencia que le dio Lousteau a la Federación de Camioneros cuando presidía el BAPRO y, además, por una razón más mundana: ambos, el jefe gremial y el ahora ex ministro, son hinchas fanáticos de Independiente de Avellaneda.
Pero más que el derrumbe, anticipado, del economista -al que el oficialismo comenzó, el fin de semana, a contaminar con versiones de que terminará pronto al lado de Mauricio Macri-a Moyano le molesta otra novedad: el hecho, casi consumado, de que Caló será su segundo.
Este miércoles, en el polideportivo del gremio de peones de taxis, se reunirá el Comité Confederal de la CGT para ratificar la convocatoria al Congreso gremial del 8 de julio en el que Moyano será reelecto, por otros cuatro años, como máximo líder sindical.
Hasta ahí todo al gusto exacto del paladar del camionero. Pero en los últimos días, se instaló como dato inmodificable que el metalúrgico Caló será proclamado secretario adjunto, lugar que Moyano quería para José Luis Lingieri, un leal y sobrio acompañante en las oficinas de la calle Azopardo.
En rigor, al camionero le molestó el modo en que floreció la posible coronación de Caló: a partir de la versión, nunca desmentida, de que fue el propio Kirchner quien le pidió expresamente a Moyano que acepte como su segundo al jefe de la UOM.
Luego de eso, en un acto en Ezeiza, el jueves pasado, el patagónico le dedicó una frase a «Hugo y a Caló», comentario que fue casi interpretado como una bendición pública de que ésa será la fórmula de conducción de la CGT a partir del 8 de julio próximo.
Con el desembarco de Caló, Moyano siente que pierde el protagonismo total en el universo sindical: Caló tiene buen diálogo con la Casa Rosada y es, además, jefe de un gremio poderoso, quizá uno de los pocos que podría eventualmente desafiar a Camioneros.
Esa discusión, sin embargo, no está saldada: luego de la ratificación de la convocatoria para el congreso de julio, comenzará la discusión fina sobre cómo se integrará la mesa de conducción «donde deberán tener lugar los gordos y los líberos».
Pero, cerril, Moyano parece preocupado por un solo casillero: la secretaría adjunta que, entiende, aunque trata de resistirse, terminará siendo ocupada por Caló quizá una pieza de recambio en la futura conducción de la CGT.



Dejá tu comentario