La idea de la transversalidad parece ser un atributo de la actual administración. El fenómeno, consistente en vinculaciones de afinidad entre dirigentes políticos de distintos partidos, existe desde hace tiempo. Las últimas elecciones en La Pampa dieron lugar para advertirlo y el conflicto gremial en la zona norte del conurbano pone de manifiesto otras experiencias de combinaciones entre distintas fuerzas. Cuando terminaron los comicios pampeanos, el frustrado candidato a gobernador del kirchnerismo, Néstor Ahuad, sangró por la herida del despliegue publicitario: «El senador Marino nos debe explicar quién le pagó el despliegue que hizo, si fue la Cooperativa Eléctrica o fue Coti Nosiglia».
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Sospechó con buen rumbo Ahuad, porque Juan Carlos Marino, el nuevo representante de La Pampa por la minoría, es un aliado de Nosiglia en la provincia. La relación no es demasiado antigua. Ni nació en la militancia común de Nosiglia y Marino. Por más que «Coti» ya esté girando sobre la cuenta del nuevo padre de la patria. Hace bien, finalmente perdió otro, Oscar Castillo, enemistado con Nosiglia por el papel que le cupo a «Coti» en la pelea catamarqueña con Luis Barrionuevo. Nosiglia no conoció a Marino en el comité provincia de La Pampa -aquí empiezan las transversalidades- sino que el primer encuentro habría tenido lugar en Miguel Riglos, donde Marino es intendente municipal. «Coti» suele visitar la zona para comer con su amigo el colectivero Roberto Fernández, el segundo jerarca de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), suele servir memorables asados en el campo San Agustín y La Catalina. Marino, intendente de la zona, se sentó a la mesa muchas veces, junto a Juan Manuel Palacios (titular de UTA) y a Hugo Moyano (camioneros). Las dos estancias (vecinas de otra que es orgullo provincial por su infraestructura, «Potrillo Oscuro») son conocidas como «los campos de Moyano» o «los campos de Palacios» según sea el paisano al que se le pregunte. ¿Quién será Palacios? ¿Será el colectivero o algún familiar suyo? ¿Y Moyano? Habladurías hay en todos los pueblos donde sobra el tiempo para que vuele la imaginación.por la que estos sindicalistas terminarían poniendo en manos de Nosiglia una senaduría radical (¿quién habrá financiado la campaña?, se sigue preguntando el kirchnerista Ahuad), se trasladan también al conurbano. Allí Moyano libra una pelea inquietante. Recuerda y agiganta a la que lo enfrentó con Armando Cavalieri por la filiación de los empleados de logística de Carrefour, sólo que ahora lo que se discute es el encuadramiento de los empleados que prestan servicios en la recolección de basura. El proceso no se origina en el campo sindical. Sucede que la crisis económica y fiscal está obligando a los intendentes municipales a revisar la conveniencia de tercerizar la recolección de basura en empresas privadas, como ocurre desde hace una década.
A Moyano lo inquieta el problema. No sólo porque defendió siempre a esas empresas recolectoras, provocando conflictos cada vez que se retrasaba un pago en tal o cual comuna. En algunos casos, como en Lomas de Zamora, el camionero se ha mostrado más celoso en la custodia de los intereses de la empresa que los propios dueños. Claro, Moyano cuida la fuente de trabajo. Pero más que la pérdida del negocio para tantas empresas, lo que enardece al camionero y lo enemista con los intendentes es que, al recaer sobre los municipios la prestación del servicio de recolección de basura, su sindicato se vería diezmado en favor de los empleados municipales. En las ciudades donde se conserva en manos del Estado la recolección de basura, los empleados que realizan el trabajo son considerados municipales, no camioneros (sólo se encuadran en el sindicato de Moyano los que conducen el camión). La pelea, que lo enfrentó a Cavalieri en el caso de los empleados de Carrefour, lo enemista en este caso con Alfredo Atanasof, ex jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde y, sobre todo, ex ministro de Trabajo que tuvo como segundo a Carlos Tomada, el actual titular de esa cartera. Tomada, que falló en favor de Moyano a disgusto, sólo para cumplir una orden de Kirchner, ¿también le dará la razón en el caso de Atanasof?
La transversalidad aparece también en esta pelea, de manera más disimulada: Moyano tiene una estrecha relación con los Posse (Melchor y Gustavo, aliados políticos de Nosiglia) y podría quebrar desde San Isidro el frente de intendentes que se formó en su contra en la zona norte. Esa entente entre alcaldes de distinta filiación partidaria, se constituyó cuando los alcaldes vieron que podría colapsar la limpieza de las ciudades por la ira de Moyano, como ya sucedió en La Plata hace un par de semanas, durante un conflicto con Julio Alak. Kirchner mira estos movimientos y conflictos con cierta inquietud. Privilegia la relación con Moyano, pero con un costo enorme por el estilo «piquetero» de este sindicalista, capaz de cubrir toda la zona norte con una capa de desperdicios en pleno verano. Los cacerolazos, que ahora son provocados por la inseguridad, tal vez sean originados para ese entonces también en la falta de limpieza.
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