Muerte reaviva reclamo por asistencia

Política

El fallecimiento de Ramona Medina, vocera y referente de la Garganta Poderosa, reavivó las quejas y el debate por la atención de la pandemia en los barrios más vulnerables. Medina había levantado las demandas al Gobierno porteño por la falta de agua en la Villa 31, el barrio Padre Mugica, donde los casos de Covid-19 superan los 800. También el fallecimiento del coordinador del comedor “Estrella de Belén”, Víctor Giracoy, impactó al punto de solicitar que se declare la “emergencia sanitaria” en el lugar que ya contabiliza 71% del total en los barrios populares.

Ramona Medina era insulinodependiente y murió ayer en un hospital de la Ciudad a los 42 años tras permanecer tres días internada y con toda su familia contagiada, entre ellos una hija con discapacidad múltiple. La organización social a la que pertenecía lo informó en un texto que tituló “Nos mataron a Ramona”.

“Ramona les dijo en tiempo pasado todo eso que nos cansamos de gritar durante dos meses, todo eso que no quisieron escuchar (...) ni cuando dejaron 12 días al barrio sin agua, ni cuando gritó desesperada que tenía 7 personas de riesgo viviendo hacinadas”, escribió el militante de La Poderosa Nacho Levy.

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