Sacudido por necesidades e intereses contrapuestos, el peronismo se convirtió en un laboratorio político, minado de Frankensteins, donde se entrecruzan alquimias y artificios de probeta de futuro incierto. Certezas, casi no hay; enigmas, a montones.
La aparición de la primera dama como oradora central en ese acto
Dejá tu comentario