16 de octubre 2006 - 00:00

Negociación en el Francés: estatización o el cierre

Alberto Fernández
Alberto Fernández
La crisis del Hospital Francés seguirá tramitándose esta semana al ritmo de la negociación que pretende llevar adelante la comisión interna del sanatorio con el gobierno. El objetivo de los empleados es, otra vez, la estatización de la entidad. Ahora la transacción deberá llevarla adelante el director médico, Walter González, quien quedó al frente del hospital. Cambio de responsabilidades y, tal vez, de método en la conducción: hasta ahora, González trataba de firmar lo menos posible y delegaba la carga principal de su tarea en Héctor Mingrone, director de Recursos Humanos.

Nadie sabe todavía cuál es la estrategia de González. Sólo se conocen sus antecedentes: en la Clínica José María Moreno se entrenó como experto en reducción de gastos y personal. Nadie duda de que ahora el nuevo titular se apoyará en el emergentólogo Alejandro Silento, quien ya fue clave en la gestión que se llevó adelante hasta ahora.

A pesar de cualquier ajuste, es posible que en lo inmediato requiera de otro aporte del Estado, similar al que en su momento votó la Legislatura porteña. En aquel momento, fueron $ 8.500.000 aplicados a pagar los sueldos que correspondían al período diciembremarzo. Se sigue discutiendo en la intimidad del Francés el destino de ese dinero: se sabe que $ 7 millones se gastaron en ese fin y se aduce que el resto fue destinado a comprar insumos. ¿Por qué, entonces, el hospital está desabastecido? La incógnita es parte de la discusión en estos días.

  • Sueldos

  • Además de reclamar la estatización, los empleados querrán una respuesta de González por los salarios que se les deben desde junio hasta setiembre, además del medio aguinaldo, que sólo se cobraron con vales de valor descendente. ¿Es verdad que el anterior interventor, José Luis Salvatierra, se fue a su casa con la promesa oficial de una nueva inyección de dinero de $ 9 millones? Es lo que comenzó a decir González en estas horas.

    También, antes de marcharse por renuncia o destitución ( todavía no está clara la forma de salida), Salvatierra habló de una gerenciadora que atendería la demanda de salud de los afiliados del hospital. Todo indica que es National Advisor. Es una red de prestadores que, más allá de su exótica denominación, fue diseñada por viejos conocidos del hospital: Guillermo Casiraghi (ex jefe de Otorrinolaringología), Carlos Apestegui (jefe de Cirugía) y Osvaldo Blanco. Los tres estuvieron ligados a la administración de Carlos Tosi, el radiólogo que presidió el hospital durante los años en que éste fue puesto al servicio de la prepaga Provincia Salud, según muchas versiones involucrada en el paulatino vaciamiento de la entidad. Tosi fue reemplazado por el interventor Salvatierra. El proceso de deterioro se habría verificado en etapas.

    Primero, la derivación de muchos afiliados de Provincia Salud al Francés. Después, la absorción por parte del hospital de esa prepaga. Más tarde, la separación de buena parte de esos afiliados -los más rentables- por otra obra social manejada por los mismos operadores. Conclusión: un sanatorio que fue perdiendo recursos y quedándose con los enfermos más caros, los que más consumen, característica general de los 18.000 que hoy siguen dependiendo de los servicios del hospital. El diputado Carlos Tinnirello cree ver en estos antecedentes una vinculación muy temprana entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fundador de Provincia Salud cuando era funcionario del duhaldismo, y la crisis del hospital. Es lo que afirmó ese diputado poco después de que los barrabravas que intervinieron en la huelga del sanatorio le rompieran la cara.

    La incógnita que recorre hoy el ambiente del sanitarismo, donde se sigue con atención lo que ocurre con el Francés, es si el destino de esos 18.000 beneficiarios no será la derivación a otros centros de salud a través del experimento de Casiraghi, Apestegui y Blanco. De ser así, la negociación entre los empleados y el gobierno será cada día más dificultosa. No caben dudas de que si la entidad queda sin pacientes afiliados su destino, más que la estatización, será el cierre.

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