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17 de octubre 2002 - 00:00

Negocian en secreto Menem y Duhalde

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El Presidente tomó dos determinaciones. Si finalmente hay internas el 15 de diciembre, como dispuso el consejo del PJ, ese día también se discutirá el poder partidario de la provincia de Buenos Aires. Duhalde ordenó al consejo provincial del peronismo que para el mismo 15 de diciembre convoque a elecciones para elegir todos los cargos de conducción del partido: desde la jefatura, para la que él mismo se postularía, hasta los cerca de 8.000 cargos que se reparten entre congresos y consejos provinciales, locales, juntas de todo tipo, en fin, la infinita burocracia interna del PJ bonaerense. ¿Pondrá el Presidente toda esta artillería al servicio de algún candidato, tipo José Manuel de la Sota? ¿O se trata sólo de un alarde, como esos desfiles militares que servían como señal disuasiva para los que pudieran estar pensando en la guerra? La incógnita es parte de la disuasión.

La otra pistola que Duhalde puso sobre la mesa la manipuló ayer Cristian Ritondo, el viceministro del Interior. Presentó la apelación al fallo en el que María Servini de Cubría anuló la realización de internas reguladas por el Estado (obligatorias, abiertas y simultáneas). Eso sí, Ritondo no fundó la posición del gobierno, lo que se entendía anoche como una presión más que como una jugada definitiva.

En el otro rincón, Menem también aprieta el acelerador a fondo. Hoy hará lo que para Duhalde es, según le confesó a un amigo, «el error más grande que le he visto cometer desde que lo conozco», a saber, escoger un candidato a vicepresidente que no pertenece a la provincia de Buenos Aires. «¿Cómo va a hacer una fórmula exclusivamente del Noroeste?», se siguió preguntando el hombre de Lomas. Tal vez Duhalde no entiende que podría tratarse del gesto más amistoso que le dedica el riojano, una manifestación de que no pretende inmiscuirse en la interna del adversario. Pero para el Presidente este tipo de lógica puede ser incomprensible, sobre todo cuando advierte que tomó el poder nacional, lo ejerció a lo largo de un año y no consiguió que su peronismo bonaerense sea protagonista del porvenir inmediato. Sea como fuere, hoy Menem cerrará su binomio con Juan Carlos Romero, a pesar de las gestiones que llevó adelante Alberto Pierri a través de Antonio Cassia para dejar abierta la valencia de la vice para un bonaerense, en este caso el propio Pierri.

Además de la fórmula con el salteño, agresiva para los de la provincia de Buenos Aires, Menem está en condiciones de exhibir un poder de fuego adicional: el consejo nacional en pleno, con el aval de 11 gobernadores, ratificó las elecciones internas del 15 de diciembre y registró la voluntad de competir ese día de la mayoría de los candidatos en danza.

A partir de estas amenazas podría comenzar la guerra. Que el gobierno consiga la postergación de la fecha electoral por pronunciamientos procesales de la Justicia; que se convoque a un congreso del PJ para después del 24 de octubre, es decir, con los candidatos ya inscriptos, para polemizar sobre la junta electoral y aun sobre la ocasión de la interna; que en contra de esta corriente, las internas del 15 se realicen igual, con candidatos impugnados en los tribunales; en definitiva que, como señalaba ayer un diputado duhaldista, «lo que se consagre no sea el acuerdo sino el caos generalizado». Todas las martingalas están contempladas en las especulaciones: hasta que sea la Asamblea Legislativa que le debe aceptar la renuncia a Duhalde la que convoque a elecciones generales, de tal manera que el próximo 25 de mayo asuma el poder un nuevo presidente elegido por 4 años y 7 meses.



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