15 de diciembre 2006 - 00:00

Ni con Uruguay tan pésima relación

La relación entre la Iglesia Católica y el gobierno atraviesa, aunque no se diga, uno de los peores momentos: inquietan a Néstor Kirchner las innumerables visitas del cardenal Jorge Bergoglio a distintas instituciones (Corte Suprema, por ejemplo) predicando, según el oficialismo, no sólo el mensaje de la fe. O, tal vez, un mensaje de fe democrática. Al menos es lo que puede reconocer el Arzobispo, quien tuvo en las últimas horas claras manifestaciones de distancia por parte del gobierno: ni Daniel Scioli, permeable a este tipo de encuentros, siempre y cuando no se lo impidan desde Olivos, recibió al religioso cuando éste -aduciendo la búsqueda de un diálogo entre personalidades- le reclamó una entrevista.

Justo cuando Bergoglio está más enlazado que nunca con la cúpula vaticana, ya que el reemplazo de su secretario (Guillermo Marcó) fue una satisfacción a ese sector dominante, algo furioso desde hace unos meses por ciertas declaraciones del sacerdote. Al margen de estas internas, lo que nadie dice es que la relación con la Iglesia está peor que con el Uruguay.

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