8 de junio 2006 - 00:00

Niega Telerman pelea con Nación

Jorge Telerman
Jorge Telerman
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, se extendió ayer en explicaciones sobre los cambios que acaba de producir en su gobierno, a tres meses de haber asumido definitivamente el reemplazo de Aníbal Ibarra.

A diferencia de sus voceros, que marcaron el martes la intencionalidad política del desplazamiento de los ministros kirchneristas Donato Spaccavento (Salud) y Ernesto Selzer (Obras Públicas), Telerman se fue en rodeos sobre eficiencia en la gestión, usó términos duros para el saliente funcionario de salud y anunció nombramientos de personal en áreas de hospitales, que venía reclamando el saliente ministro.

Hoy asumirán sus cargos Juan Pablo Schiavi, quien reemplaza a Selzer; y el sanitarista Alberto De Marchi, quien ocupará el lugar de Spaccavento. Para cambiar al titular del Banco Ciudad, Eduardo Hecker, y a la procuradora Alejandra Tadei, en cambio, debe esperar que la Legislatura otorgue el acuerdo a esas designaciones, trámite que no demorará menos de un mes y medio.

El jefe de Gobierno porteño aseguró que los cambios obedecen «pura y exclusivamente» a un tema «de gestión» y no a un posicionamiento político con vistas a las elecciones del año próximo. Sin embargo, el kirchnerismo local sigue pensando que el funcionario se acerca a una eventual candidatura de Roberto Lavagna y que ha raleado con intencionalidad a referentes del Frente para la Victoria.

Sin embrago, Telerman minimiza la disociación y prefiere afirmar que con el gobierno nacional mantiene «el mejor vínculo posible». Aunque advirtió: «Algunos quieren hacernos ver peleados». Según dijo, quienes buscan eso «son sectores de derecha».

Sostuvo, además, que «los posicionamientos electorales son prematuros» en esta etapa y propuso postergar tal cuestión «hasta por lo menos el primer trimestre del año que viene».

Con respecto al cambio en el banco estatal, el jefe porteño dijo que obedece a la intención de dar «un salto productivo» a la actividad económica de la Ciudad y descartó tajantemente una posible integración de capitales privados en la entidad.

  • Crítica

    En otro sentido, criticó por «prematuro» el relanzamiento de su antecesor, Aníbal Ibarra.

    «Este es un año en el que todos nos tenemos que dedicar a gobernar, no es comprensible que un país, y una ciudad, viva permanentemente en climas electorales», dijo Telerman y acotó que «es prematuro y contradictorio con la obligación de todos, que es gobernar lo mejor posible».

    «Hablar de candidaturas me parece un disparate, lo mismo el hecho de que los legisladores analicen todo en clave política». Más adelante, Telerman pronunció una frase, casi clave en la decisión reciente que ha tomado: «Este gobierno nació sobre la base de diferentes acuerdos políticos con diversos sectores y nos manejamos sobre la base de la reciprocidad. Si yo lo siento así y veo que no se cumple esto, tomo acciones en consecuencia». El reto pareció tan dirigido a Ibarra (desplazó de su tropa a la procuradora porteña) como a un sector del kirchnerismo, que cree le hace críticas permanentemente.

    Por otra parte, los cambios de gabinete mantienen en puja tanto al kirchnerismo local, como al ibarrismo, dentro del cual un sector, el que pilotea el secretario general del gobierno de Telerman, Raúl Fernández, ha sellado con el jefe porteño un pacto de convivencia, mientras que otro, que aglutina a ex funcionarios que formaron parte del fracasado comité de retorno de Ibarra, critica esa postura.
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