El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, diferenció este miércoles su procesamiento por presunto espionaje legal del que enfrenta el vicepresidente, Amado Boudou, por el caso Ciccone, al señalar que "no es lo mismo estar procesado por cohecho que por una falsa acusación de armar una red de escuchas".
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"No es lo mismo estar procesado por cohecho que por una falsa acusación de armar una red de escuchas para espiar a mi cuñado. No es lo mismo. Boudou está acusado de quedarse con la máquina para hacer billetes", dijo el líder del PRO, quien señaló en varias oportunidades que la causa en su contra por espionaje ilegal es "falsa".
De esta manera, al participar de un encuentro del Consejo Interamericano de Comercio de Producción (CICyP) de la Ciudad de Buenos Aires, el mandatario porteño rechazó las comparaciones hechas por referentes del oficialismo, quienes igualaron su situaciones judiciales con la del titular del Senado.
"Era de manual que el kirchnerismo hiciera esta comparación. Es una pavada. (El juez federal Norberto) Oyarbide está desacreditado, se ha desacreditado solo", sostuvo Macri al ser consultado por la prensa.
Al respecto, recordó que asistió a la Legislatura para dar explicaciones sobre su caso y consideró que Boudou debería hacer lo mismo en el Congreso Nacional.
"Tiene que ir al Congreso, someterse a las preguntas de los diputados y después se evaluará si hay causales para iniciarle juicio político", aseveró un Macri levemente incómodo ante la comparación con la situación de Vicepresidente, sobre quien pesan pedidos de renuncia por parte del arco opositor.
El pasado lunes, durante su conferencia de prensa diaria en la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, había asegurado que la situación de Macri "es exactamente la misma" que la de Boudou, aunque había criticado que ambos casos no tenían el mismo "centimetraje de diarios o participación en medios de comunicación audiovisual".
Por otra parte, durante su discurso el CICyP el líder del PRO habló de "generar confianza, de crear previsibilidad, de prolongar reglas claras para la economía", palabras que sonaron a música para los empresarios que componen el Consejo Interamericano de Comercio y Producción.
Luego, siempre enfocado en su deseo de suceder a la presidenta Cristina Kirchner en 2015, alertó: "No va a venir un iluminado ni un mesías ni un mago a arreglar esto. Va a venir una persona que sepa liderar un gran equipo de trabajo".
Después de su discurso y de recibir los elogios que le dedicó el anfitrión, Eduardo Eurnekian (lo definió como "un político joven con una educación sólida y capacidad de liderazgo"), el líder del PRO aceptó preguntas de los periodistas y debió responder varias veces sobre su situación judicial y a la comparación con la del vicepresidente Amado Boudou.
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