"Nos preocupa Venezuela porque es una amenaza para la región"

Política

Mar del Plata; Caracas; Teherán - Tres ciudades distantes entre sí geográficamente, pero que de algún modo explican la visita de Nicholas Burns -subsecretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado- y de Thomas Shannon -secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental-.

En un salón de la Embajada de EE.UU. en el que eclécticamente compartían las paredes retratos de B.B. King y Miles Davis con los de George Washington y Abraham Lincoln, y acompañados del embajador Earl Anthony «Tony» Wayne, ambos funcionarios cerraron su visita a Buenos Aires charlando con un grupo de periodistas que compartieron los ya tradicionales café con «chocolate chips cookies».

Burns, Shannon y Wayne habían fatigado las calles y los despachos desde primera hora, recorrido que los llevó a las oficinas de Jorge Taiana, Alberto Fernández y Julio De Vido, así como a la sede de la AMIA, que parece haberse convertido en sitio casi de procesión obligatoria para los enviados de Washington tras el pedido de extradición de los ocho iraníes y un libanés, acusados de haber organizado el atentado contra esa entidad.

Néstor Kirchner, a diferencia de lo sucedido dos días antes con el secretario (ministro) de Justicia, Alberto Gonzales, abrió la puerta que separa su oficina de la del jefe de Gabinete y al menos concedió -como lo definió Burns- un «social hello» (un «hola» social). La pregunta es por qué la diferencia, a pesar de que Gonzales tiene un cargo más elevado que Burns.

  • Hombre de carrera

    La respuesta surge del CV del funcionario: a diferencia de Gonzales, es un hombre de carrera, de perfil «liberal» (progresista) y que además estuvo siete años en altos cargos durante la presidencia del demócrata Bill Clinton.

    Seguramente Kirchner sabría que Burns traía una felicitación por la política de derechos humanos de la Argentina, pero quizás se habría quedado un rato más en lo de Fernández si hubiera sabido que el funcionario agregaría en rueda de prensa que «todos los que visitamos la Argentina no podemos dejar de asombrarnos por la escala de atrocidades que se cometieron en la dictadura militar, que fue un período horrible de la historia; está bien que el pueblo argentino busque justicia. Por eso respetamos y apoyamos lo que hace el gobierno argentino en ese sentido».

    Además, cuando Ambito Financiero le preguntó si era más fácil vérselas con un enemigo declarado pero previsible como Chávez o con un gobierno como el argentino que saltabade la cooperación a decir «no somos una república bananera», el funcionario respondió: «Siento un gran respeto por el gobierno de Néstor Kirchner y tenemos una excelente relación; no puedo decir lo mismo de Hugo Chávez...».

    Sobre las ciudades citadas más arriba, veamos qué dijo Burns:

  • Cuando se le preguntó por qué George W. Bush no incluyó a Buenos Aires en su gira por América latina, el funcionario respondió con diplomacia, como corresponde. Sin embargo, el último párrafo de su respuesta podría encerrar la real razón: «Además, el presidente Bush ya estuvo en Mar del Plata...». No hace falta ser demasiado memorioso para recordar los incidentes que rodearon la participación del mandatario estadounidense en la Cumbre de las Américas; tampoco hay que ser muy perspicaz para entender que Washington no quiere repetir la mala experiencia, sobre todo en un momento en que -en buena parte gracias al protagonismo de Wayne- las relaciones bilaterales parecen transitar un acercamiento inédito en el último lustro.

  • En cuanto a la relación con Irán se extendió en elogios a la ayuda argentina en temas como la no proliferación de armas nucleares en organismos como la IAEA, y agregó que ese país «busca aislarse de las naciones del mundo».

  • Respecto del régimen de Caracas, apuntó que mantuvo con el gobierno «discusiones amplias y muy francas»; también sobre Cuba y Bolivia. Burns agregó: «Queremos un hemisferio estable y seguro». Pero aseguró que «no discutimos con autoridades argentinas la relación entre Irán y Venezuela», algo difícil de creer pero que no fue confirmadoni desmentido por el gobierno. Se sabe que Washington considera a Buenos Aires y -especialmente- a Brasilia como los últimos bastiones para contener al aluvión bolivariano. «No nos preocupa Venezuela porque sea un enemigo para nosotros (no lo es) sino como amenaza sobre la región», enfatizó.

    Algunas horas antes Burns, Shannon y Wayne habían sido recibidos por la dirigencia de la AMIA y la DAIA, encabezadas por Luis Grynwald y Angel Schindel, con el mismo reclamo que un par de días antes le habían hecho a Gonzales: que el representante de EE.UU. en Interpol vote a favor de poner a este cuerpo en «alerta roja» para capturar a los ocho iraníes entre los que se cuenta el ex presidente Rafjsanjani. Y si bien Burn eludió pronunciarse, él y sus acompañantes dejaron una mejor impresión que Gonzales.

  • Comprensivo

    Uno de los asistentes al encuentro privado confió a este diario que «Shannon sobre todo se mostró muy comprensivo, pero nos dijo que el representante en Interpol es un funcionario de carrera sobre el que el gobierno de Washington no tiene influencia directa». El dirigente recordó además que ante un planteo similar Gonzales se había limitado a escuchar.

    También remarcaron que Burns se mostró especialmente conmovido ante el monumento de la sede comunitaria que recuerda a las víctimas del atentado. «Yo soy católico y entiendo su dolor», les dijo a los dirigentes. Tras recordar que Hizbollah -el grupo terrorista prohijado por Irán que llevó a cabo el ataque terroristahabía hecho lo propio contra objetivos estadounidenses en lugares como Beirut o Arabia Saudí, el funcionario prometió: «En esto estamos juntos y vamos a apoyarlos en todo lo que haga falta».

    S.D.
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