Nuevo fracaso del gobierno en el Congreso
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Agustín Rossi
intentó hasta
último momento
recuperar el
quórum que
ayer restó la
oposición para
el marco
regulatorio de
AySA. El
oficialismo no
quería sufrir
una derrota el
mismo día que
se recordaba
el 20 de
diciembre de
2001.
Ayer, por ejemplo, el radicalismo, el ARI y los lavagnistas salieron del recinto en medio de la sesión para oponerse al marco regulatorio de AySA. Hicieron caer esa última reunión de la Cámara a pesar de los esfuerzos de Agustín Rossi .-anoche denunció que la oposición intenta paralizar el Congreso- y Patricia Fadel por conseguir el número, Pero el fracaso oficial no existiría si todos los kirchneristas se hubieran sentado en el recinto junto al otro oficialismo, el bloque Peronista Federal. Ambos garantizan ampliamente ese quórum que habían logrado en inicio, también con ayuda de los macristas del PRO, pero que más tarde perdieron.
Es cierto que ayer hubo excusas justificadas. Entre las ausencias oficiales a la hora de votar AySA figuraron la de Miguel Bonasso -que ayer sufrió por segunda vez un freno a su proyecto contra la tala indiscriminada de bosques por pedido expreso del Consejo Federal de Medio Ambiente, es decir, los gobernadores, que no están de acuerdo con esa limitación forestal-, Carlos Kunkel, que se repone de una operación, Juliana Di Tullio y Blanca Osuna que se retiraron más temprano descompuestas o la jujeña María Carolina Moisés, que tuvo problemas con su avión hacia Buenos Aires.
El contratiempo de ayer llegó en un día particularmente incómodo para el gobierno. No quería el kirchnerismo un fracaso público en el Congreso precisamente el día en que se recordaban los cinco años del 20 de diciembre de 2001, cuando cayó el gobierno de Fernando de la Rúa. El hecho, inclusive, no pudo pasar inadvertido porque hacia el final de la sesión el oficialismo utilizó discursos de homenaje a los muertos ese día en los incidentes para alargar el tiempo mientras se intentaba buscar diputados para llegar al quórum. Como sucede en estos casos, el discurso de Carlos Tinnirello de Encuentro Social, les aportó buena parte de ese tiempo de espera.
En los conflictos de los últimos 45 días ni siquiera se mantuvo la regla que indica mayor seguridad para el gobierno en el Senado. En el caso más complicado de todos, la fallida emisión de $ 1.300 millones en bonos que contenían dentro un cuestionado pago de $ 598 millones a los ex integrantes del Grupo Greco por un juicio contra el Estado, el golpe para el gobierno llegó desde la oposición en el Senado. Y las implicancias para la Casa Rosada podían ser tan riesgosas que las cabezas del kirchnerismo adhirieron inmediatamente el congelamiento de todo el tema. Incluso Cristina Kirchner pidió apoyar cualquier investigación.
A ciertas alturas el error no es justificable en actos de gobierno. Sabía el oficialismo de antemano, en otro ejemplo, que la oposición del Senado no permitiría votar a marcha forzada el acuerdo renegociado con Aeropuertos Argentina 2000 y a pesar de eso lo envió al Congreso a un fracaso seguro.
Sabía también el kirchnerismo que ese tema caería en la Bicameral presidida por Gerardo Morales, nuevo presidente de la UCR, con perfil en ascenso y que venía de regordearse de dos victorias: haber denunciado el pago oculto a los Greco y el intento del gobierno de expropiar y pagar a José Pedraza el inmueble donde funcionó el Hospital Ferroviario, cuando se duda si ese inmueble no pertenece ya al Estado. Era seguro que Morales no dejaría pasar el acuerdo de aeropuertos para seguir su ascenso.




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