Ordenó Kirchner votar las retenciones sin cambios
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Néstor Kirchner y Juan José Zanola, de La Bancaria, durante el acto gremial en el que el ex presidente llamó a sus diputados a votar el proyecto oficial de retenciones. A los costados, Carlos Kunkel y Florencio Randazzo.
Kirchner lanzó ayer la proclama que no pudo pronunciar frente a su tropa legislativa. En pocas horas, armó y desarmó un encuentro con los bloques del FPV-PJ. El motivo central fue el riesgo de que la cita muestre a una bancada diezmada que refleje una obvia sangría.
El recurso de la mística, con el argumento de que el gobierno se juega una «gran patriada» con la imposición de retenciones, estuvo a cargo de Kirchner que se mostró junto a Juan José Zanola, titular de La Bancaria, en el Congreso nacional de esa entidad.
Para el llamado a sus soldados, el jefe del PJ eligió una guardia pretoriana política: al acto sindical, fue con el diputado ultra kirchnerista Carlos Kunkel y con el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Ambos colectan, no siempre de buen modo, votos para el gobierno.
Las palabras de Kirchner llegaron en un momento particularmente sensible para el gobierno, cuando el bloque oficial presenta fisuras y el conteo de los avales al proyecto oficial revelan mucha resistencia dentro de los sectores del propio oficialismo.
El tono combativo del ex presidente, que se puso al frente del operativo para reunir los votos que requiere la sanción del proyecto, fue marcadamente diferente al que usó, a su turno, Cristina de Kirchner que prefirió llamar a los sectores de la producción a una cruzada.
Se enfocó en los sectores de mayor rentabilidad a los que convocó a «contribuir al círculo virtuoso» para mejorar la redistribución del ingreso y, sin expresarlo abiertamente, deslizó un reproche al campo al plantear que «los logros individuales no son demasiado duraderos».
«Es como la rueda de un reloj, en el que todo tiene que funcionar para que finalmente el reloj siga dando la hora correcta» dijo la Presidente.



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