Estalló ayer una dura interna en el Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno porteño, cuando el ministro del área, Juan Pablo Piccardo, le pidió la renuncia al subsecretario ( viceministro) de Higiene Urbana, Gustavo Grasso.
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La gestión de Grasso ya había traído conflictos cuando provocóla renuncia de un funcionario de su área, Pablo Fornieles, quien tenía a su cargo la Oficina de Reciclado. Esa dimisión ocurrió por diferencias en el desalojo de cartoneros, a fines de febrero pasado.
Pero ahora Grasso estaba abocado a la confección de los pliegos de licitación del sistema de recolección de residuos domiciliarios de la Ciudad, el contrato más grande de la administración porteña que debe renovarse a fin de año. Como la concesión sería por más de 4 años, los pliegos los debe aprobar la Legislatura, y el macrismo viene reclamando ese proyecto para estudiarlo con tiempo.
La idea del Gobierno porteño es cambiar el sistema y la cantidad de zonas, especialmente dejar de pagar por «zona limpia» y en cambio volver al costo por tonelaje.
Al parecer hubo diferencias de criterio en ése y otros temas y en una dura reunión, Piccardo le espetó a Grasso que «si no te gusta te podés ir».
Sin embargo anoche, los voceros del funcionario se ocuparon de aclarar que «no está dispuesto a renunciar», aunque la dimisión era esperada por Macri.
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