4 de abril 2008 - 00:00

Otra baja en tribunal clave: se va Capolupo

La integrante de la Cámara de Casación Penal Ana María Capolupo presentó ayer su renuncia al máximo órgano penal del país por razones de salud y para recibir el beneficio de la jubilación, según lo expuesto en el documento entregado al Ejecutivo, encargado de aceptar o rechazar su renuncia.

De esta manera, su dimisión se transformó en la segunda de ese organismo en dos meses, luego de que el ex titular de Casación, Alfredo Bisordi, cuestionado por el kirchnerismo, hiciera lo mismo en febrero pasado, aunque parece, sin la misma suerte con que seguramente corra su colega (ver nota aparte).

De todas formas, Capolupo fue uno de los miembros de ese organismo denunciado el año pasado por supuestas demoras en el trámite de causas relativas a delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar.

«La denuncia no tiene que ver, yo ya me defendí el año pasado y tengo la conciencia tranquila porque si hubo una demora, en todo caso es atribuible a otra sala, que había salido sorteada y de donde nunca debieron irse estas causas», explicó Capolupo, aludiendo a las causas por delitos de lesa humanidad cuyos incidentes se tramitan en Casación.

Según dijo, la dimisión es «con fecha de hoy (por ayer) por razones de salud» y se hará efectiva apenas el gobierno la acepte.

Capolupo fue nombrada en el polémico organismo desde su creación en 1992. Había ingresado a la Justicia como «meritoria» en 1968.

  • Trayectoria

    En la misiva de renuncia dirigida a la Presidente, la camarista aludió a su «larga trayectoria» que abarcó casi la totalidad de su «vida adulta» y consideró «haber cumplido la tarea encomendada» en la Justicia.

    «Dios guarde a la señora Presidenta», concluyó el texto de media carilla de renuncia en el que aludió a la jubilación ya concedida y a su estado de salud.

    Hace un mes, la camarista pasó cinco días en el Instituto del Diagnóstico por un pico de presión sufrido en su horario laboral, episodio que se sumó a dos internaciones anteriores.

    La renunciante integra la sala IV de la Cámara de Casación y fue una de las cuestionadas ante el Consejo de la Magistratura, junto a Bisordi y a sus colegas de sala Eduardo Riggi y Gustavo Hornos.

    Sin embargo, el más complicado en ese aspecto parecería ser Bisordi, sobre todo luego de la presentación de ayer del dictamen por parte de la diputada Diana Conti, quien pidió su citación para comenzar con el juicio político lo antes posible.

    Capolupo había trabajado siempre en la Justicia civil hasta que fue designada en Casación.

    «No sé nada sobre derecho penal, pero voy a aprender», dijo poco antes de que el Senado aprobara su pliego, en noviembre de 1992.

    El ascenso a Casación fue posterior a que la UCeDé votara a favor de la ampliación de la Corte Suprema, con lo que Carlos Menem obtuvo la mayoría automática.

    Capolupo estaba casada entonces con el diputado Francisco de Durañona y Vedia, uno de los legisladores conservadores más importantes desde el regreso de la democracia, quien durante el gobierno de Menem se desempeñó como interventor de la provincia de Corrientes.
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