Otra baja en tribunal clave: se va Capolupo
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En la misiva de renuncia dirigida a la Presidente, la camarista aludió a su «larga trayectoria» que abarcó casi la totalidad de su «vida adulta» y consideró «haber cumplido la tarea encomendada» en la Justicia.
«Dios guarde a la señora Presidenta», concluyó el texto de media carilla de renuncia en el que aludió a la jubilación ya concedida y a su estado de salud.
Hace un mes, la camarista pasó cinco días en el Instituto del Diagnóstico por un pico de presión sufrido en su horario laboral, episodio que se sumó a dos internaciones anteriores.
La renunciante integra la sala IV de la Cámara de Casación y fue una de las cuestionadas ante el Consejo de la Magistratura, junto a Bisordi y a sus colegas de sala Eduardo Riggi y Gustavo Hornos.
Sin embargo, el más complicado en ese aspecto parecería ser Bisordi, sobre todo luego de la presentación de ayer del dictamen por parte de la diputada Diana Conti, quien pidió su citación para comenzar con el juicio político lo antes posible.
Capolupo había trabajado siempre en la Justicia civil hasta que fue designada en Casación.
«No sé nada sobre derecho penal, pero voy a aprender», dijo poco antes de que el Senado aprobara su pliego, en noviembre de 1992.
El ascenso a Casación fue posterior a que la UCeDé votara a favor de la ampliación de la Corte Suprema, con lo que Carlos Menem obtuvo la mayoría automática.
Capolupo estaba casada entonces con el diputado Francisco de Durañona y Vedia, uno de los legisladores conservadores más importantes desde el regreso de la democracia, quien durante el gobierno de Menem se desempeñó como interventor de la provincia de Corrientes.



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