Diputados de izquierda denunciaron ayer a Hebe de Bonafini de tercerizar el trabajo en los barrios donde actualmente llevan a cabo sus «emprendimientos» sociales.
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Responsables de distintos centros comunitarios ya se quejaron hace tres semanas por las presuntas irregularidades en torno a las actividades de las Madres. Ahora, desde organizaciones de izquierda agregaron que los contratados por la fundación están en precarias condiciones laborales y reciben salarios muy bajos.
«Las Madres son subcontratistas de la industria de la construcción. Bajo esta tercerización se está encubriendo la liquidación de las viviendas en la Ciudad», criticó ante este diario el ex candidato a jefe de Gobierno porteño en las pasadas elecciones por el PO Marcelo Ramal.
Hace tres semanas, Bonafini y su gente armaron un búnker en la Catedral de Buenos Aires, para pedir a Mauricio Macri por la liberación de más de 3 millones de pesos que el gobierno nacional les había concedido para sus negocios de la construcción. Entonces ya diferentes líderes comunitarios habían criticado fuertemente a la Fundación Madres por la modalidad usada para hacerse un lugar en el seno de esos barrios.
«Se instalaron hace un año y ni siquiera se sentaron a hablar con nosotros para ver qué se podía hacer ante la pobreza. Es cierto que han dado trabajo, pero hay mucha gente que responde a ellas que es muy prepotente y hasta hubo amenazas para que no entorpeciéramos su labor», denunció una de las responsables del comedor de Los Piletones, Margarita Barrientos.
En esa línea, el polémico y mediático piquetero Raúl Castells, quien comanda varios comedores en la Capital Federal y en el interior, también denunció al grupo liderado por Bonafini.
«Es una situación lamentable para todos los argentinos que se tiren por la borda 30 años de lucha social. Lo que están haciendo las Madres con sus emprendimientos empresariales es poner y sacar punteros políticos aliados al kirchnerismo en todos esos barrios para generar, obviamente, un aparato más a los movimientos sociales K», opinó el jefe del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados.
«Esa modalidad punteril de llevar a cabo sus actividades obviamente genera desigualdad con los que trabajan un escalafón más abajo, y por lo tanto menor salario», analizó Castells.
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