No sólo Cristina de Kirchner cuestionó a los medios ayer en la Plaza de Mayo, como lo hace habitualmente. Ayer se sumaron otros a esa campaña. Uno de los casos más notorios fue el de Héctor Capaccioli ( superintendente de obras sociales), que inundó la Plaza con volantes que pedían «Basta de desestabilización, de desabastecimiento y de obediencia debida en los medios de comunicación».
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Se piensa que se refería a esa teoría que sostienen los Kirchner desde hace años sobre que los periodistas no ejercen la libertad de prensa a la hora de escribir, sino que deben someterse a la voluntad de los dueños de los medios que, según ellos, les ordenan criticar al gobierno.
De todas formas, tampoco fue el único en hacerlo. Hugo Moyano apareció mostrando carteles acusando al monopolio: «Clarín miente», decían, quizás recordando algunas de las posiciones que sostuvo ese medio frente al paro, pero que cambiaron sensiblemente en las últimas horas después de la salida de Julio Bárbaro del COMFER.
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