20 de mayo 2003 - 00:00

Pacto renovador

La corporación gastronómica «La Bourgogne» (Punta del Este, una en el Alvear y otra por estrenar en el Tattersal) no es de las que irritan a Néstor Kirchner y a su esposa. Por el contrario, junto al matrimonio de Ginés González García y de Felipe Solá, gustaron de sus especialidades francesas la semana pasada en tertulia prolongada y necesaria por la lentitud del servicio (debido a la dedicación con que se preparan los platos, al extremo de que algunos postres hay que pedirlos antes que la comida). Por supuesto, hubo dedicación vasta a la afinidad que reúne al ministro de Salud con el Presidente electo: Racing Club.

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Habló más González debido a que él va todos los domingos a la cancha y, Kirchner, sólo cuando lo invitan a la platea. Poco podía hablar Solá: finalmente, de fútbol sabe tan poco que, de joven, sólo jugaba de arquero.

Hubo, sin embargo -y no por la indiscreción de los mozos o de Jean Paul-algunas novedades políticas en la animada conversación. Claro, Kirchner le confirmó a González que seguirá en Salud (aunque él lo mantiene en secreto hasta con sus amigos) y, con Solá, hablaron largamente sobre un pedido de Eduardo Duhalde: él siempre habló sobre la necesidad de renovar la política, sobre todo al duhaldismo bonaerense. Y, en esa materia, bajo la advocación del ministro -finalmente, un renovador de Antonio Cafiero-los otros dos comensales, apoyados por sus militantes esposas, ensayaron distintas ideas sobre cómo remozar el aparato del hombre que los ha ungido, democratizarlo, quitarle en lo posible una savia conservadora, de derecha, que no lo hace correcto frente a la sociedad. Creen que es necesario actuar rápido y, en lo posible, ahora que los dos tienen el poder.

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