8 de noviembre 2006 - 00:00

País inquietante: más secuestros y vuelven amenazas de inseguridad

¿Vuelve esa maldición de la sociedad argentina que es la inseguridad que vence al Estado y doblega la libertad de los ciudadanos, ante la cual no hay fuerza que se le imponga? Ayer, Juan Carlos Blumberg presentó dos casos más de secuestros en la zona norte del conurbano. Se teme que en una provincia de Buenos Aires con gobernador en su último año el descontrol crezca al amparo de la pelea política. Imposible no recordar el caso Cabezas, tragedia que ocurrió en medio de otra guerra política de sucesión en ese distrito. En Capital se anunció, además,que el Presupuesto local no tiene partida de Seguridad para el año que viene. ¿Quién pagará ahora los «plus» en ese distrito que complementan la acción de la Policía Federal? En la ciudad de Cromañón, se incendió ayer el hotel Bauen, usurpado por particulares pero subsidiado por el Estado. No tenía la habilitación ni el certificado de bomberos que se les exige, con razón, a los emprendimientos particulares.

Juan Carlos Blumberg
Juan Carlos Blumberg
En la Fundación Axel Blumberg, las víctimas de dos secuestros compartieron con el ingeniero Juan Carlos Blumberg una conferencia de prensa en la que relataron el calvario por el que pasaron hace sólo unos días.

Los protagonistas de los dos casos son el abogado Raúl Abram (secuestrado en Lomas del Mirador) y el contador Ricardo Moncalvo (capturado en la puerta de su casa en Martínez). Ambos fueron capturados y víctimas de un raid en el que sus secuestradores los mantuvieron dentro de sus propios automóviles durante varias horas. Los dos fueron liberados en descampados de la provincia de Buenos Aires.

En el primero de los casos, que ocurrió el viernes pasado, Raúl Abram estaba sacando el auto de su casa. En ese preciso momento se le aproximan dos individuos que lo «encañonan» y hacen que guarde el auto nuevamente en la cochera. Luego, los dos sujetos ingresan al vehículo junto con Abram y comienzan su marcha.

«Yo tengo un modelo viejode Mercedes-Benz, que vale lo mismo que el auto que pueda tener cualquier empleado del Estado, pero ellos pensaron que yo tenía mucha plata», recordó el abogado. Cuando los delincuentes se aproximaron a su víctima, una vecina que de casualidad estaba a metros del lugar dio aviso al 911. Todo eso ocurrió a las 10.20.

Mientras los captores hacían un recorrido por varios cajeros automáticos de los que, en total, se llevaron 4 mil pesos, Abram era víctima de constantes golpes y amenazas de muerte por parte de los individuos. «Te conviene darle bien las claves o te matamos», le dijo uno de los sujetos.

El auto en el que se desplazaban tiene un sistema de recuperación satelital, pero, según el propio Abram, «la empresa pidió dinero para dar el lugar en el que se encontraba el vehículo». La recorrida terminó a las 14.30, cuando los captores liberaron al abogado.

«Cuando me liberaron toqué la puerta de la casa de varias personas y nadie me quería prestar el teléfono. Me acerqué a una garita policial y me dijeron que no tenían teléfono. Finalmente, en la Comisaría 45ª, me dicen que no podían llamar a un celular», recordó Abram.

La otra de las víctimas fue Ricardo Moncalvo, quien fue secuestrado en la puerta de su casa frente a su familia. Aunque él no estuvo presente en la conferencia, un amigo de la familia, Pablo Sosa, fue el encargado de contar lo sucedido.

El domingo por la noche, Moncalvo regresaba a su casa en auto, junto con su familia. El les dijo que entraran en la vivienda, que él se encargaba de entrar el auto en la cochera.Mientras lo hacía, tres individuos lo abordaron de manera muy agresiva, lo ubicaron en la parte trasera del automóvil y comenzaron el raid. Todo fue presenciado por su mujer y sus cuatro hijos.

  • Demora

    Hubo desorganización por parte de los operadores del 911 que, según Sosa, entendieron que «Moncalvo fue secuestrado en Vicente López en vez de en Martínez», por lo que se demoró la acción policial. Los delincuentes «llamaron con el celular de Moncalvo al hermano para pedir rescate. Al principio pidieron 20 mil pesos, pero después quedó en 10 mil porque no podíamos conseguir la suma inicial un domingo a la noche», expresó el amigo del secuestrado.

    Los delincuentes estaban muy bien organizados. Se comunicabanen códigos, con handy, y cuando llegaron a un peaje «le limpiaron la sangre del rostro y lo acomodaron (a Moncalvo)» para no levantar sospechas.

    «Se acordó dejar el dinero del rescate en un tacho de basura envuelto en una campera. En ese ínterin, estábamos todos muy preocupados, porque durante 40 minutos se perdió comunicación con su hermano», que era el encargado de realizar la operación.

    Finalmente, la víctima fue liberada en un descampado en la Panamericana, «cerca de Luchetti», señaló Blumberg, quien, además, criticó la organización del 911 y dijo que «la Policía está de brazos caídos».
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