14 de enero 2004 - 00:00

PAMI: ¿apareció el "oso hormiguero"?

¿ C uánto le duró «la Hormiguita» al «doctor Ahorro»? Una semana, apenas. Graciela Ocaña ingresó el lunes en el gran despacho de Ginés González García para que el ministro de Salud le presente a su otro yo, el presidente de la Confederación de Clínicas y Sanatorios de la Argentina (Confeclisa), Norberto Larroca. Este técnico radiólogo, que forma desde antaño un trío con González García y el sindicalista Carlos West Ocampo, cuenta con el privilegio de tener al ministro de Salud como principal gestor dentro del gobierno.

Al menos es la impresión con que quedó Roberto Lavagna cuando, en una audiencia concedida al presidente de la cámara empresarial, advirtió que venía acompañado de su colega de gabinetes (el plural se debe a que también formaron la escuadra de Eduardo Duhalde).

•Intermediación

González García está intentando con «la Hormiguita» Ocaña lo que no consiguió con Juan González Gaviola: que la Confeclisa y la Confederación Médica de la República Argentina (también estuvo su titular, Aldo Giusti) se conviertan en las nuevas intermediarias entre el PAMI y los prestadores, de tal manera que administren la suculenta suma que paga el instituto por sus afiliados.

González García procuró en su momento capturar el PAMI, sin el cual su juego en el mercado de la salud se ve extraordinariamentedisminuido. Pensó en que sería bueno que se ubicara allí a Rubén Torres, su superintendente de obras sociales (el funcionario casi brinda, en un almuerzo del 26 de diciembre, por su nuevo destino), pero más tarde prefirió que la designada fuera Graciela Rosso. Esta médica, que cumple la función de viceministra en la cartera del «doctor Ahorro», está enemistada a muerte con el sanitarista. A tal punto que le remitió a Néstor Kirchner una carpeta con un informe reservado sobre los movimientos de González García y, en especial, de Rubén Puppo, el presidente de su fundación Isalud, en ausencia del dueño. De lo de Ocaña se enteró por los diarios.

Hace bien «la Hormiguita» y diputada en no desprenderse de los fueros mientras camina por la zona del sanitarismo, tan llena de acechanzas. Ella no conoce el tema, jamás formó parte de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados y ni siquiera tuvo un asesor en materia de medicina. Por eso todo el mundo está a la expectativa sobre qué va a hacer con los tres desafíos que tiene como directora del instituto: bajar los costos de los hospitales propios que tiene en Rosario (si las clínicas de Larroca -ya lo llaman «el oso hormiguero»- pidieran una cápita equivalente a ese nivel de gasto recibirían 90 pesos por afiliado), el negocio de las ambulancias (como todo lo que tiene ruedas en el país responde a Hugo Moyano, en este caso a través del sindicalista Rubén Grimaldi) y las acusaciones que pesan sobre la gestión González Gaviola, en especial sobre las contrataciones realizadas en la Capital Federal, sede del sanitarista Edelmiro Rodríguez.

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