Papeleras: amenaza Tabaré con boicotear la cumbre presidencial

Política

La información fue transmitida este fin de semana, extraoficialmente, al gobierno local: Tabaré Vázquez suspenderá todo contacto con Néstor Kirchner y viajes a la Argentina hasta que los países no estén nuevamente en negociaciones por las plantas papeleras, lo que a esta altura el gobierno uruguayo descarta oficialmente. Esto tendría, descuentan dentro de la Cancillería, una consecuencia directa. Vázquez no participará de la próxima cumbre presidencial del Mercosur que se realizará el 21 de julio en la Argentina. Es posible incluso que su país ni siquiera esté representado oficialmente. Si esto ocurre, la reunión del bloque (la primera que debe organizar el gobierno de Néstor Kirchner), sufrirá por primera vez desde que se realizan estos eventos (diciembre de 1987), la ausencia voluntaria de uno de los estados fundadores del Mercosur.

Como además es posible que para esa época Uruguay esté negociando, o haya anunciado la posibilidad de hacerlo, un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, la cumbre que deberá organizar la Argentina podría estar sumergida en una crisis terminal del bloque que además integran Brasil y Paraguay, y al que aspira sumarse Venezuela.

La novedad de la posición del gobierno de Vázquez sobre la reunión fue discutida entre un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina y de la cancillería uruguaya que maneja Reinaldo Gargano, el viernes pasado, en el momento en que desde el país vecino se le explicaba al agente local sobre los próximos pasos a seguir luego de la decisión del presidente uruguayo de terminar con las negociaciones. La conversación entre los funcionarios, que vienen hablando sobre temas del Mercosur desde que Vázquez asumió en su cargo en marzo de 2005, derivó en cuáles serían las consecuencias de la decisión del presidente del país vecino. Fue así que se llegó a la conclusión de que la suspensión del diálogo entre ambos gobiernos tendría consecuencias sobre todas las reuniones que los jefes de Estado deberían mantener en conjunto.

En la agenda bilateral sólo había dos encuentros mutuos en carpeta, uno fácilmente evitable y otro más complejo. El primero es el viaje que todos los presidentes de América latina deberían hacer en mayo a Viena, Austria, para participar de la cumbre de los Estados de esta región con la Unión Europea (UE). En principio, hay en organización varios encuentros entre los presidentes del Mercosur y los de la UE, pero nada obliga a ambos jefes de Estado a mantener un encuentro conjunto. Sería en realidad una buena oportunidad para concretar una cumbre como la que protagonizaron el 11 de marzo en Chile, durante la asunción de Michelle Bachelet, pero nada dice que las circunstancias sean similares; con lo cual el encuentro podría estar descartado.

  • Decisión

    El segundo encuentro es más complicado de evitar: la cumbre del Mercosur del 21 de julio en la Argentina. Según la conversación entre los dos funcionarios de los ministerios diplomáticos, la decisión de Tabaré sería la de no concurrir al evento, y extender la prohibición, si no se retomaron las negociaciones, a Gargano y a cualquier miembro de gabinete uruguayo. La medida oficial sería que Uruguay no concurra a la reunión organizada por la Argentina.

    Si esto se concretara, sería la primera vez en las 38° cumbres entre jefes de Estado del bloque que se vienen concretando sin interrupciones, que uno de los presidentes no concurre voluntariamente a un encuentro de este tipo, con el objetivo de que su país no participe. El último antecedente fue durante la crisis de diciembre de 2001, cuando también la Argentina tenía que organizar un encuentro de este tipo y la renuncia de Fernando de la Rúa, y la consecuente acefalía que vivió la Argentina por varias semanas, hacía que uno de los países del Mercosur no tuviera presidente claro para que participara de una cumbre de este tipo.

    La decisión del bloque fue en ese momento suspender el encuentro hasta nuevo aviso. La cumbre luego se realizó en la última semana de enero, ya con Eduardo Duhalde como presidente, y con la quinta de Olivos como sede. La elección del lugar fue por seguridad, ya que aún las calles argentinas prometían violencia cada vez que los políticos circulaban por lugares públicos.

    Las circunstancias ahora son diferentes, y la ausencia eventual de Vázquez implicaría que sería la primera vez que un jefe de Estado por su propia decisión y para boicotear el encuentro decide no participar. Si además, Uruguay se encontrara en medio de negociaciones comerciales con Estados Unidos, el clima de esta primera cumbre de Kirchner sería más que problemático. Hay que recordar que el próximo 4 de mayo, Vázquez y el norteamericano George W. Bush se encontrarán en Nueva York en una reunión bilateral en el Council of the Americas, donde se espera que hayan conversaciones sobre un potencial tratado de libre comercio entre las partes.

    Sobre la cumbre del 21 de julio en sí, y tal como había adelantado este diario, hay dos ciudades que se disputan la sede: Rosario y Córdoba. La decisión final sobre la localidad agraciada, la tomará Néstor Kirchner en persona en las próximas semanas, midiendo cuestiones más políticas que organizacionales. Sobre el temario a discutir en el encuentro, se diferencian claramente dos capítulos: las polémicas papeleras de Fray Bentos y el cronograma para el ingreso de Venezuela al Mercosur.
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