18 de abril 2007 - 00:00

Papeleras: Gobierno, "con buenas expectativas" ante encuentro con Uruguay en Madrid

Por un lado, el canciller español, Miguel Angel Moratinos, y el representante del rey, Juan Antonio Yáñez Barnuevo. Del otro lado, el canciller argentino Jorge Taiana, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano.
Por un lado, el canciller español, Miguel Angel Moratinos, y el representante del rey, Juan Antonio Yáñez Barnuevo. Del otro lado, el canciller argentino Jorge Taiana, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano.
Los gobiernos de la Argentina y Uruguay reanudaron hoy el diálogo para buscar una salida a la larga controversia por las pasteras, en medio de un clima de cautela pese al fuerte impulso de España para que la intermediación prospere.

El canciller español, Miguel Angel Moratinos, y el representante de la corona, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, jerarquizaron la gestión encomendada al rey Juan Carlos I en el primer día de audiencias, frente a la escasa expectativa que reflejaban los litigantes rioplatenses.

Moratinos y Yáñez se sentaron a un lado de una mesa rectangular del Palacio Santa Cruz, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de España y frente a sí alinearon a los dos máximos exponentes de cada ddelegación sudamericana.

Con sonrisas y cierta cordialidad, aunque distantes, los cancilleres Reinaldo Gargano y Jorge Taiana, el jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández y el secretario general de la Presidencia Uruguaya, Gonzalo Fernández, participaron del primer encuentro de alto nivel auspiciado por Madrid.

Al término de la primera reunión, el único que habló fue Gargano, quien no dio grandes definiciones, aunque otros integrantes de la comitiva uruguaya deslizaron que "la cosa no comenzó bien".

Fuentes oficiales de ambas delegaciones transmitieron el clima que dominó en la primera de las tres jornadas de audiencias, y que también se palpó en el hotel Monte Real, donde los anfitriones hicieron alojar a ambas delegaciones y forzaron al diálogo desde los propios pasillos del edificio.

Tras el encuentro, que se extendió durante 50 minutos en la tarde noche española, Moratinos y Yáñez ofrecieron una cena en el mismo Palacio Santa Cruz de la que también participaron los embajadores de ambos países en España.

Para bajar las expectativas, Moratinos advirtió antes del encuentro que el "diálogo directo" es un "primer paso", y descartó que haya "grandes noticias" en esta instancia.

"No hay que esperar grandes noticias. Es el primer paso", advirtió el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, en rueda de prensa.

El jefe de la diplomacia española precisó que "es el primer paso, para luego, en el futuro, poder negociar", antes presidir la reunión "a puertas cerradas" en el Palacio Santa Cruz.

Las sesiones de trabajo de las dos delegaciones -catorce integrantes por Argentina y ocho por Uruguay-, se desarrollarán jueves y viernes en el palacete de la Quinta de El Pardo, en la periferia norte de Madrid.

El jueves, el encuentro se desarrollará entre las 9.30 y las 19.00, con un solo intermedio previsto para almorzar.

Según se pudo saber, la instancia de mañana comenzará con los planteos formales y las discusiones de fondo en busca de ese camino que pueda facilitar un entendimiento que a juzgar por los hechos parece lejano.

La Argentina y Uruguay esperan que España presente una propuesta que permita destrabar el conflicto que mantienen hace más de dos años por la instalación de pasteras en Fray Bentos, aunque en los últimos días las expectativas fueron decayendo.

"Es el inicio de un diálogo y esperemos que sea un diálogo que cree condiciones de confianza entre las dos partes", confió el canciller español.

El conflicto, que llegó hasta la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, involucraba inicialmente a Botnia y a la papelera española Ence, que decidió relocalizar su planta en otra parte de Uruguay.

El gobierno del presidente uruguayo Tabaré Vázquez anticipó que se limitará a escuchar eventuales iniciativas de las otras partes y que defenderá su "soberanía", mientras el gobierno argentino de Néstor Kirchner espera que sus vecinos brinden detalles sobre los riesgos ambientales de la papelera.

Prudente de cara a sus dos socios rioplatenses, Moratinos recalcó este miércoles que es "prematuro pensar que de esta primera etapa pueda surgir una solución definitiva" a la crisis de la planta papelera.

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