Organizaciones de derechos humanos, ecologistas y asambleas barriales complicaron el centro
porteño en protesta contra las papeleras. Por primera vez estos sectores unieron reclamos
sociales a los ambientales.
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Es más: el tono componedor del Presidente fue refutado desde Uruguay, donde dos funcionarios, el canciller
El matiz es notable. Luego de que Kirchner envió el mensaje de distensión, toda la línea argentina se cuadró con la misma actitud. En cambio, Montevideo no retrocedió un milímetro en su postura inicial: defender el derecho de Uruguay a habilitar las dos plantas industriales.
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